Ese toque, esa mirada, esa voz... : la vida de los sentidos y el sentido de la vida
Estas palabras transmitidas, que ni siquiera al ser necesariamente traducidas resultan del todo traicionadas, diseñan el atrio literario de la llamada “primera carta de Juan”. Y a la vez abren una puerta (o una ventana, o un techo o un brocal) que invita a otras múltiples exploraciones (lecturas). E...
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| Autor principal: | |
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| Otros Autores: | |
| Formato: | Documento de conferencia |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
2019
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| Acceso en línea: | https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/4309 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Estas palabras transmitidas, que ni siquiera al ser necesariamente traducidas resultan del todo traicionadas, diseñan el atrio literario de la llamada “primera carta de Juan”. Y a la vez abren una puerta (o una ventana, o un techo o un brocal) que invita a otras múltiples exploraciones (lecturas). Ellas aluden y convocan a una experiencia estética (perceptiva, sensorial), ellas se perfilan, entretejidas y expuestas como literatura; ellas arriesgan, en el límite y el exceso de la estética y la literatura, la fragilidad humilde y maravillada de una teología. De este texto joánico propongo un ensayo hermenéutico libre, entre fenomenología y teología fundamental, con la tesis de que hay una sinestesia (conjunción de sentidos/sensaciones) originaria de la vida y de la fe que se manifiesta creando comunión, también como escritura. El desarrollo se presentará, de acuerdo con esto, en tres momentos: un paisaje fenomenológico, un pasaje teologal y un estilo de escritura y lectura. |
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