El bicentenario como un acontecimiento entre muerte e inmortalidad

Introducción: El Bicentenario constituye en sí mismo un festejo que se inscribe en un presente antecedido por un pasado y proyectado hacia el porvenir. El pretérito, como dice san Agustín, ya no es porque se ha retirado de la presencia y el futuro tampoco es porque aún no se ha presentado. El primer...

Descripción completa

Guardado en:
Detalles Bibliográficos
Autor principal: Díez, Ricardo Oscar
Otros Autores: Jornadas Diálogos : Literatura, Estética y Teología (4ª : 2010 : Buenos Aires)
Formato: Documento de conferencia
Lenguaje:Español
Publicado: 2019
Materias:
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/3653
Aporte de:
Descripción
Sumario:Introducción: El Bicentenario constituye en sí mismo un festejo que se inscribe en un presente antecedido por un pasado y proyectado hacia el porvenir. El pretérito, como dice san Agustín, ya no es porque se ha retirado de la presencia y el futuro tampoco es porque aún no se ha presentado. El primero es ausencia de lo que ha dejado de ser, el segundo, de lo todavía no ha llegado a ser. En el pasar incesante del presente permanece el recuerdo de lo sido y las proyecciones de lo que advendrá. La memoria llama a festejar lo vivido mientras que los signos marcan el surco que se proyecta. Entre ellos el festejo presta atención a lo ocurrido para celebrar lo acontecido y adelantar lo que será. En estos aspectos temporales se juegan los lugares donde se actúan las mutaciones que van aconteciendo en lo personal y en lo social. Espacios que se influyen mutuamente porque no hay acto individual que no afecte al todo, ni hecho del espíritu objetivo que no modifique al subjetivo. Fijemos nuestras reflexiones en la incesante mutación que acontece en el tiempo y en el espacio para ver lo que en el Bicentenario hay de muerte e inmortalidad y, según esos aportes y nuestras obras, orientar la vida a futuros festejos y decepciones.