¿Cómo razonar la fe desde sí misma? : dos ejemplos medievales privilegiados

Resumen: Aunque con distintas ontologías, lógicas, teorías lingüísticas (particularmente el uso de la suppositio) y diferencias radicales ante el problema de los universales, Anselmo y Ockham se presentan como dos pensadores medievales que utilizan su razón para auxiliar la fe, y por ello coinciden...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Aguirre Sala, Jorge F.
Formato: Artículo
Lenguaje:Español
Publicado: Pontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Filosofía y Letras 2019
Materias:
FE
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/3596
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Descripción
Sumario:Resumen: Aunque con distintas ontologías, lógicas, teorías lingüísticas (particularmente el uso de la suppositio) y diferencias radicales ante el problema de los universales, Anselmo y Ockham se presentan como dos pensadores medievales que utilizan su razón para auxiliar la fe, y por ello coinciden en la intuición del Fundamento común. La argumentación anselmiana utiliza la suposición semántica, la consecuencia lógica y la implicación material, para ‘pensar la grandeza de lo mayor’ y lanzar al espíritu hacia ‘lo mayor’ que, por definición, apunta más allá, justo en Aquel que el corazón ya cree. Y semánticamente utiliza la appelatio. Luego, no confunde la lógica con la ontología; ni la connotación con la denotación, porque su reflexión es meta-lingüística. Reflexiona sobre el contenido de su fe, no sobre el contenido de sus enunciados. Así, atiende al “más allá” de ‘lo mayor’ y no a la comprehensión del término “Dios”. Para Ockham, dicha comprehensión no demuestra el predicado “existencia. Al distinguir entre “demostración” y “prueba”, niega cualquier demostración de la existencia de Dios. Considera las vías del movimiento, la causalidad eficiente y final, son improcedentes porque carecen de evidencia y proceden de la fe. Entonces recurre a la prueba de la suposición lingüística personal. Pues, “Dios” no le resulta signo intencional meta-lingüístico. La prueba de Ockham está armada “por la conservación de los entes”, dado que la conservación no es un proceso al infinito y todo lo conservante es al mismo tiempo conservado y por tanto, sentencia la existencia del Conservador, pero no del Creador.