La experiencia de Dios, clave de interpretación de los principios y valores de la Doctrina Social
Resumen: Introducción La perspectiva en la cual se sitúa el reciente Compendio en su capítulo primero es una de las virtudes a destacar.1 La Doctrina Social de la Iglesia (DSI) se organiza a partir de ciertos núcleos, los “principios y valores”, que rigen el modo de articular su discurso. Una...
Guardado en:
| Autor principal: | |
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| Formato: | Artículo |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Pontificia Universidad Católica Argentina. Centro de Estudios de la Sociedad Industrial
2022
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/13577 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Resumen: Introducción
La perspectiva en la cual se sitúa el
reciente Compendio en su capítulo primero
es una de las virtudes a destacar.1 La
Doctrina Social de la Iglesia (DSI) se organiza
a partir de ciertos núcleos, los “principios
y valores”, que rigen el modo de articular
su discurso. Una primera mirada invita
a preguntarnos acerca de los motivos de
la elección de esos principios y valores, y no
de otros, y del modo de ordenarlos. Esto no
es casual: tanto la elección de unos principios
y valores como la manera de organizarlos
quieren decir algo.2
La fuente inspiradora y el marco último
de comprensión de los “principios y valores”
se halla –en cierto modo– “más allá de
ellos”, conteniéndolos y excediéndolos al
mismo tiempo. Se trata del carácter vivo de
la fe (fides qua) o lo que comúnmente se
denomina “experiencia cristiana”. Cuando
el Compendio enmarca el tratamiento de
los temas de este modo, indica un camino
que va de lo teologal a lo teológico, del
acontecimiento a su formulación.3
El capítulo primero (“El designio de
Dios para la humanidad”) consta de cuatro
acápites: Dios (I: 20-27), Cristo (II: 28-33),
la persona humana (III: 34-48) y la Iglesia
(IV: 49-59), vistos como progresivo cumplimiento
del designio de salvación. Este plan
se origina en la creación, se plenifica en la
redención operada por Jesucristo y se continúa
en la historia por medio de la Iglesia
vivificada por el Espíritu. Las líneas que
siguen contienen unas primeras reflexiones
necesitadas de mayor profundización e inspiradas
en los tres primeros acápites, dejando
para otra oportunidad el cuarto y último
acápite (“Designio de Dios y misión de la
Iglesia”). |
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