Persona y sociedad

Resumen: I Un esquema corriente en los manuales de filosofía señala que el interés del pensamiento antiguo estaba centrado en el cosmos; el del medioevo en Dios y el moderno en el hombre. No se trata de una simplificación incorrecta, pero de hecho da pie a que se crea que en cada una de estas ép...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Ponferrada, Gustavo Eloy
Formato: Artículo
Lenguaje:Español
Publicado: Pontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Filosofía y Letras 2021
Materias:
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/12984
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Descripción
Sumario:Resumen: I Un esquema corriente en los manuales de filosofía señala que el interés del pensamiento antiguo estaba centrado en el cosmos; el del medioevo en Dios y el moderno en el hombre. No se trata de una simplificación incorrecta, pero de hecho da pie a que se crea que en cada una de estas épocas los otros temas tenían una importancia muy secundaria. Y no es así: ya los presocráticos trataron del hombre y de lo divino: Platón se ocupó casi exclusivamente de los problemas humanos; Aristóteles confirmó una particular relevancia a lo antropológico y esbozó una telología filosófica; los helenistas estudiaron ante todo cuestiones éticas. Sin duda la edad media fue profundamente religiosa y vio en Dios no sólo el supremo objeto de adoración sino que también lo consideró como el fundamento del ser de las cosas y la fuente de toda realidad. Basta echar una mirada a la Suma de Teología de Santo Tomás de Aquino para comprender la importancia que confiere al hombre el estudio de lo humano cuadruplica en extensión lo tratado sobre Dios, hecho que, sin embargo, no implica, como es obvio, una disminución de jerarquía temática. Pero al menos este aspecto cuantitativo muestra la preocupación por el hombre que el Santo Doctor manifiesta de este modo, precisamente en una obra teológica.