La moral de Tomás de Aquino en el Catecismo de la Iglesia Católica

Resumen: 1. 1. Mucho antes de la publicación del Catecismo de la Iglesia católica', a medida que diversas fases de su elaboración llegaban al conocimiento de los medios de prensa, su contenido comenzó a ser objeto de curiosidad y de debate. En la primera impresión que de exte texto recibió l...

Descripción completa

Guardado en:
Detalles Bibliográficos
Autor principal: Aguer, Héctor Rubén
Formato: Artículo
Lenguaje:Español
Publicado: Pontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Filosofía y Letras 2021
Materias:
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/12946
Aporte de:
Descripción
Sumario:Resumen: 1. 1. Mucho antes de la publicación del Catecismo de la Iglesia católica', a medida que diversas fases de su elaboración llegaban al conocimiento de los medios de prensa, su contenido comenzó a ser objeto de curiosidad y de debate. En la primera impresión que de exte texto recibió la sociedad, el Catecismo aparecía como un catálogo de prohibiciones' y pecados, en el que se recogían algunas preocupaciones principales del hombre de hoy. Parecía notarse también un cierto asombro por la insistencia con que la Iglesia recuerda a todos lo que no es lícito hacer. Estas primeras reacciones reflejan una espontánea reducción del misterio cristiano a su sola dimensión moral, y además, una concepción parcial y negativa del mensaje ético del Evangelio propuesto por la tradición católica. 1. 2. El Catecismo no es ni exclusiva ni primeramente un libro de moral, sino un compendio seguro y actualizado de la enseñanza común de la Iglesia, que intenta transmitir la doctrina católica como una totalidad, como un cuerpo orgánico, destacando el nexus mysteriorum y poniendo de manifiesto que el cristianismo es, como confesaba Wittgenstein en su Diario, «la descripción de un acontecimiento real en la vida del hombre». 1. 3. Una doble característica del CIC merece destacarse inicialmente: la referencia a la tradición, entendida en su mejor acepción histórica y teológica, y a la vez los acentos de la teología del siglo XX. Se puede afirmar tambiem que esta doble característica define cabalmente a la tercera parte, titulada La vida en Cristo, que transmite la doctrina de moribus.