La acceptio a Rebvs como condición del espíritu encarnado en las quaestiones disputatae de veritate de Santo Tomás de Aquino

Resumen: Entre las múltiples riquezas de esta grandiosa y profunda obra de Santo Tomás se puede encontrar, siguiendo un secreto hilo conductor no perceptible a primera vista, una caracterización metafísico-teológica de la condición del espíritu creado, en permanente comparación con el espíritu d...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Berro, Alberto
Formato: Artículo
Lenguaje:Español
Publicado: Pontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Filosofía y Letras 2021
Materias:
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/12752
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Descripción
Sumario:Resumen: Entre las múltiples riquezas de esta grandiosa y profunda obra de Santo Tomás se puede encontrar, siguiendo un secreto hilo conductor no perceptible a primera vista, una caracterización metafísico-teológica de la condición del espíritu creado, en permanente comparación con el espíritu divino. Esta comparación, hecha sin tapujos ni problemas de límites epistemológicos, a la vez filosófica y teológica, resulta desde todo punto de vista fecunda para la comprensión profunda de ambos, a partir de lo que tienen en común —uno como modelo, el otro como semejanza—, pero a la vez lo que tienen de distinto, lo que en último análisis define a cada uno y distingue al uno del otro. Si a esto se agrega la frescura con que se comparan entre sí los dos tipos de espíritu creado —el puro y el encarnado, el ángel y el alma humana—, resulta de allí acaso la más radical caracterización del espíritu humano que se puede encontrar en toda la obra de Santo Tomás; radicalidad que brota precisamente de la naturalidad con que se permite el filósofo-teólogo abordar la comparación. Sería una falta de perspectiva reducir todo lo que en De Veritate se encuentra al respecto —e igualmente, lo que diremos en este trabajo— a un análisis meramente epistemológico del problema del conocimiento en los diversos niveles de intelecto. Ello se encuentra, sí; pero siempre inscripto en una perspectiva, en un panorama más amplio, que resulta ser teológico, metafísico y antropológico a la vez: se trata de la naturaleza de los diversos entes, que condiciona su peculiar modo de relación operativa con lo otro y distinto, tanto en el plano del conocer como en el del amor. El modo de obrar, el vivir propio del espíritu humano se determina y comprende más adecuadamente «desde arriba», desde la perspectiva panorámica que brinda la metafísica y la teología (natural y sagrada). Un trabajo puramente «filosófico» difícilmente podría alcanzar una perspectiva semejante.