Memoria e identidad según Santo Tomás de Aquino

El tema de la identidad, o del conocimiento de la propia permanencia en el tiempo, ha sido y sigue siendo uno de los temas característicos de la psicología contemporánea. En general, el trasfondo filosófico de las teorías psicológicas está determinado, consciente o inconscientemente, por la filoso...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Echavarría, Martín Federico
Formato: Artículo
Lenguaje:Español
Publicado: Pontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Filosofía y Letras 2021
Materias:
YO
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/12653
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Descripción
Sumario:El tema de la identidad, o del conocimiento de la propia permanencia en el tiempo, ha sido y sigue siendo uno de los temas característicos de la psicología contemporánea. En general, el trasfondo filosófico de las teorías psicológicas está determinado, consciente o inconscientemente, por la filosofía moderna', en particular por el planteo de Kant, aunque sea para rechazarlo'. En la psicología que se construyó en los últimos dos siglos, los temas de la consciencia de la propia identidad en el tiempo, de la memoria y de la personalidad (el «yo»), aparecen estrechamente ligados. Un ejemplo que sintetiza esta visión lo encontramos en el siguiente pasaje de Eugen Bleuler, psiquiatra suizo que por un tiempo adhirió, junto con Jung, a las nuevas doctrinas de S. Freud: «La mayor parte de nuestras funciones psíquicas tienen una continuidad, por lo que lo vivido se une entre sí por la memoria y todo ello se fija a un complejo de representaciones y recuerdos que es constante y sólido, al yo. Este, bien considerado, consta de todos los engramas de sucesos anteriores más los psiquismos actuales»3. Vemos que para Bleuler, el «yo» (o la «personalidad») es un «complejo»4, es decir un conjunto de representaciones actuales y de recuerdos, cargados afectivamente.5En este «complejo», que cambia y se va formando con la experiencia, se van integrando las nuevas vivencias, y así se va transformando. El punto de conexión con el pasado, que fundamenta la unidad del yo en el tiempo, son los «engramas» de la memoria, las «huellas mnémicas», que garantizan al yo su continuidad...