Enseñanzas de un gran maestro: la no-corruptibilidad de la palabra

"El lugar natural de la verdad es el intercambio verbal entre los hombres; la verdad brota del diálogo, de la discusión, de la conversación..., en suma del lenguaje. Por "orden del lenguaje" no se entiende de modo prioritario su perfección formal (lo primero no es, me temo, la famo...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Fernández, María del Carmen
Formato: Artículo
Lenguaje:Español
Publicado: Pontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Filosofía y Letras 2021
Materias:
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/12295
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Descripción
Sumario:"El lugar natural de la verdad es el intercambio verbal entre los hombres; la verdad brota del diálogo, de la discusión, de la conversación..., en suma del lenguaje. Por "orden del lenguaje" no se entiende de modo prioritario su perfección formal (lo primero no es, me temo, la famosa coma bien puesta de Karl Kraus, por más que nos guste darle la razón) sino la verbalización lo menos deformada y cercenada posible de la realidad".1 Esto es posible porque el diálogo es antes que todo franqueamiento. El prefijo diá importa aquí, más que el logos al le sirve de vehículo. El diá de la palabra "diálogo" es una actividad esencial. Si nos atenemos a las etimologías, el diá del diálogo, desgarra, divide, atraviesa, dispersa. Significa también a lo largo de y hasta. El diá del diálogo es la actividad misma del sujeto que trata de alcanzar el objeto. Atraviesa el espacio de uno a otro. Implica a la vez la distancia, el espacio y atravesar el espacio. Significa la esperanza eficaz de alcanzar el fin. Unido al verbo es división de lo inefable...