Sobre un lugar de Vallum Antonini en la Amadis de Guale : el MS CCC 139 de la Historia Britonum como fuente del Amadis de Gaula primitivo

Resumen: El conocimiento de las fuentes de una obra poética no es un conocimiento innecesario. Todo el poema es un signo complejo que consiste en la arquitectura de otros signos menores cada vez más elementales. Así, en jerarquía ascendente, los monemas se ordenan en palabras, las palabras en sintag...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Suárez Pallasá, Aquilino
Formato: Artículo
Lenguaje:Español
Publicado: Pontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de estudios grecolatinos "Prof. F. Nóvoa" 2021
Materias:
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/11932
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Descripción
Sumario:Resumen: El conocimiento de las fuentes de una obra poética no es un conocimiento innecesario. Todo el poema es un signo complejo que consiste en la arquitectura de otros signos menores cada vez más elementales. Así, en jerarquía ascendente, los monemas se ordenan en palabras, las palabras en sintagmas, los sintagmas en oraciones, las oraciones en períodos y todas las otras partes superiores en órdenes crecientes hasta la integridad del signo único y universal del poema. Todos los signos, desde los mínimos elementales por los órdenes intermedios hasta el máximo perfecto, consisten en forma y sentido. Poseer la lengua del poema, esto es conocer el valor habitual y figurado de todos sus signos, no equivale, sin embargo, a comprenderlo, sino a entender su mitad denotativa. La otra mitad, la connotativa, se da en la tradición y en la cultura. Conocer, en cambio, las realidades connotadas junto con la denotada equivale por cierto a comprenderlo. Con la connotación los signos transparentes y no calificados de la lengua se matizan y califican, se convierten de tal modo en nuevos signos, devienen así signos de signos y son en fm los signos plenos y verdaderos del poema. La tradición de la Jengua aporta un mínimo de connotación al poema, mientras que la de la cultura, atesorada en la escuela, aporta el máximo. Esa tradición de la cultura consiste fundamentalmente en las que denominamos fuentes. El conocimiento de las fuentes es, en consecuencia, necesario en cuanto que aporta el máximo de connotación para la comprensión perfecta del poema.