Las venas (todavía) abiertas de seres humanos en construcción : Missa dos Quilombos y el desafío de la hospitalidad en la historia latinoamericana

Resumen: En la Misa de los Quilombos, D. Helder Cámara y D. José María Pires denunciaban, a plenos pulmones, el genocidio humano ocurrido durante la esclavitud africana. Ellos estaban en la estela de un revisionismo histórico y reubicaban a la Iglesia, sobre todo a la latinoamericana, a un compromis...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Da Silva Campos, Sebastião Lindoberg
Formato: Artículo
Lenguaje:Español
Publicado: Pontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Teología 2021
Materias:
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/11601
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Descripción
Sumario:Resumen: En la Misa de los Quilombos, D. Helder Cámara y D. José María Pires denunciaban, a plenos pulmones, el genocidio humano ocurrido durante la esclavitud africana. Ellos estaban en la estela de un revisionismo histórico y reubicaban a la Iglesia, sobre todo a la latinoamericana, a un compromiso contemporáneo urgente. ¿Cómo hablar de Dios a un pueblo víctima de la violencia propalada en su nombre? ¿Cómo, después de una historia traumática, concebir nuevas formas de relación entre pueblos y etnias cuyo pasado está marcado por sangre, dolor y muerte? La esclavitud de los negros africanos en tierras americanas fue un negocio rentable. Sin embargo, durante años, la economía de las colonias europeas tuvo su fuerza motriz basada en un genocidio humano sin precedentes. La esclavitud escribió una de las páginas más brutales de la historia de la humanidad y reveló el lado patológico del hombre hacia su semejante, jugando por tierra el concepto de Deus caritas est. Si después del holocausto judío era necesario hablar de Dios de otra manera, es de preguntarse ¿cómo hablar de Dios a un pueblo que vivió en la piel el lado más insano de ese contacto? El encuentro del europeo con los pueblos originarios y posteriormente con los africanos, a pesar de proporcionar al Viejo Continente un giro antropológico, también marcó con dolor y sangre las vías de relación. La Misa de los Quilombos continúa presente con sus denuncias, desafíos y conquistas. El llamamiento a la concientización y reformulación de una práctica de vivencia humana más fraterna parece constituir el núcleo de una cuestión urgente. En un mundo marcado por la indiferencia humana, en la que la violencia gratuita parece ser el único medio de comunicación, revisar la historia y aprender con sus lecciones, aunque traumáticas, puede conducirnos a nuevas posibilidades de encuentro mutuo y fraterno. Como venas históricas abiertas que sangran y exhiben sus marcas, partimos para una reflexión para descubrir que las heridas tal vez nunca se curan, que la herencia cargada por los pueblos colonizados jamás se transforme, pero el «estar al lado», el reconocimiento y perdón por los errores es el camino más propicio para la consecución de nuevas y bellas veredas.