Filiación adoptiva y subrogación de vientres

Introducción: El Instituto de Bioética de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas sufrió una gran pérdida al fallecer su fundador, el Dr. Hugo O.M. Obiglio, a quien escuché disertar por primera vez en 1991 en la Fundación Centro Cultural Universitario presidida por el Dr. Eduardo M....

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Marrama, Silvia
Formato: Artículo
Lenguaje:Español
Publicado: Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas 2020
Materias:
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/11081
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Descripción
Sumario:Introducción: El Instituto de Bioética de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas sufrió una gran pérdida al fallecer su fundador, el Dr. Hugo O.M. Obiglio, a quien escuché disertar por primera vez en 1991 en la Fundación Centro Cultural Universitario presidida por el Dr. Eduardo M. Quintana. Aquella conferencia, referida a los aspectos bioéticos de la fecundación artificial, marcó gran parte de mi vida académica. Este artículo pretende ser un humilde homenaje a su memoria, y un agradecimiento póstumo por habernos permitido a tantos enanos, pararnos sobre sus hombros de gigante2 . Su postura como Médico y Profesor de Ética médica, frente a las técnicas de fecundación artificial -denominadas por la ley nacional Nº 26.862 “Técnicas de Reproducción Humana Asistida” (TRHA)-, fue siempre clara y lúcida, y la defendió con coraje en los múltiples organismos internacionales que integró3 : “Nuestra sociedad camina hoy presionando al equipo de salud para que cambie su ayuda a la vida, convirtiéndolo en un verdugo de la misma. Este concepto se hace fuerte y sobrepasa al tema de la eutanasia, al abordar la investigación científica y tecnológica en estos últimos años el campo de la reproducción humana. No olvidemos que la fecundación in vitro o procreación artificial ha abierto las puertas a una necrofilia que asume el derecho a descartar vidas humanas por considerarlas imperfectas, que asume el derecho de congelar vidas humanas como reaseguro a las fallas ocurridas en la procreación artificial o también para disponer de material humano cuando se lo crea conveniente. De desviar la mirada frente a los riesgos de una poliovulación y a la “reducción embrional” como un eufemismo más que esconde al aborto en los embarazos múltiples no deseados...