Alteridad y alienidad durante el siglo IV: los obispos cristianos ante las connotaciones inclusivas o excluyentes

El tema del “bárbaro” ha concitado la atención del hombre Occidental desde la época de los primeros narradores griegos1 hasta nosotros. En las últimas décadas, en particular desde la aparición de la obra de Daugé (1981), hemos reconocido en “lo bárbaro” un fenómeno propio del patrimonio cultur...

Descripción completa

Guardado en:
Detalles Bibliográficos
Autor principal: Gómez Aso, Graciela
Formato: Parte de libro
Lenguaje:Español
Publicado: Imprensa da Universidade de Coimbra 2020
Materias:
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/11040
Aporte de:
Descripción
Sumario:El tema del “bárbaro” ha concitado la atención del hombre Occidental desde la época de los primeros narradores griegos1 hasta nosotros. En las últimas décadas, en particular desde la aparición de la obra de Daugé (1981), hemos reconocido en “lo bárbaro” un fenómeno propio del patrimonio cultural de la humanidad, en tanto se considere portadora de valores de civilización. En la época clásica se manifestó cierta marginalidad física y ética (GARCÍA MORENO, 2001, p.32) para con el bárbaro. En algunas de las obras romanas de la tardo-antigüedad, éstos eran considerados más próximos a las bestias salvajes que a verdaderos “hombres”, no solo por su aspecto físico, sino sobre todo, por sus costumbres y estilo de vida. La visión del romano sobre la barbarie parece ser la de un pueblo activo, voluntario, dominador, realista e idealista a la vez, con una gran pasión por la unidad, acostumbrado a luchar y a creerse eficiente y exitoso en la “guerra interior” como en la “guerra exterior”. El bárbaro era, frente a esa realidad, el obstáculo, el adversario, el mal, la amenaza permanente, y también la materia a la que se debía transformar. El universo espiritual romano lo hacía partícipe de una lucha cósmica. En ese contexto su concepción del bárbaro como “otro”, se presentaba como audaz y dramática al mismo tiempo. No existía una visión monolítica de parte de los romanos. Su concepción del otro era, en efecto perfectamente equilibrada, por que era realista: se adecuaba a los hechos, a las circunstancias puntuales de la conquista...