La educación de los argentinos en clave de recursos y estructuras de oportunidades

Distintas teorías y estudios empíricos desarrollados en el campo social, económico y educativo coinciden en señalar que en una sociedad moderna el principal activo para las personas está dado por su capital humano, uno de cuyos componentes fundamentales es la educación formal. Y, en el imaginario co...

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Detalles Bibliográficos
Autores principales: Tuñón, Ianina, Poy, Santiago
Otros Autores: Altamirano, Mariana
Formato: Documento de trabajo
Lenguaje:Español
Publicado: Educa 2020
Materias:
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/10214
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Descripción
Sumario:Distintas teorías y estudios empíricos desarrollados en el campo social, económico y educativo coinciden en señalar que en una sociedad moderna el principal activo para las personas está dado por su capital humano, uno de cuyos componentes fundamentales es la educación formal. Y, en el imaginario colectivo de la sociedad argentina, la educación ha constituido un vector privilegiado de la movilidad social, progreso individual y familiar. Estudios recientes sobre movilidad intergeneracional destacan que la educación sigue siendo, a comienzos del nuevo siglo, un recurso fundamental de las trayectorias de movilidad social ascendentes de los estratos sociales más bajos (Dalle, 2016; Pla, 2016). No obstante, es también ampliamente reconocido que los logros educativos dependen estrechamente de los recursos de los que disponen las familias y del contexto institucional y normativo prevaleciente (García de Fanelli y Adrogué, 2015). En coincidencia con esta última perspectiva, se conjetura que en el caso de la sociedad argentina se ha pasado de una sociedad más integrada, en la cual se alcanzaba inclusión social mediante logros educativos, a una sociedad más desigual y heterogénea en la cual prevalecen, sobre tales logros, otros recursos adscriptos al estrato social de origen, proceso que ha dado lugar a discriminar a la población de jóvenes en situación de pobreza. Incluso cabe conjeturar que se trata de una población “sobrante”. En tal sentido, es muy posible que la pertenencia social de los jóvenes haya avanzado por sobre los logros educativos como factor determinante de las oportunidades de movilidad e integración social