Educación intercultural y bilingüe en escuelas con población aborigen: una experiencia inicial en la Provincia de Chubut

La Patagonia está poblada por el hombre desde hace por lo menos 12.000 años. A partir de entonces, y hasta fines del siglo XVIII, este vasto territorio fue ocupado por aborígenes cuya subsistencia –en líneas generales- dependió de la caza de guanacos, complementada con diversos recursos animales...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Gómez Otero, Julieta
Formato: Artículo
Lenguaje:Español
Publicado: Pontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Ciencias Sociales. Departamento de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales 2020
Materias:
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/10093
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Descripción
Sumario:La Patagonia está poblada por el hombre desde hace por lo menos 12.000 años. A partir de entonces, y hasta fines del siglo XVIII, este vasto territorio fue ocupado por aborígenes cuya subsistencia –en líneas generales- dependió de la caza de guanacos, complementada con diversos recursos animales terrestres y marinos y, en menor medida, vegetales. Sus representantes etnográficos son los tehuelches, también conocidos como patagones (Casamiquela, 1990). Los contactos iniciales de los tehuelches con los blancos tuvieron lugar en el siglo XVI en las costas del sur de la región. Durante dos centurias esos contactos fueron esporádicos y se limitaron al trueque de materias primas y objetos. En 1780 se instalan los primeros pobladores hispano-criollos2 y es justamente para esa época que se extiende a toda la Patagonia el uso del caballo europeo (Palermo, 1986).3 La adopción del caballo produjo grandes cambios, entre ellos, aumentar la capacidad de carga y movilidad lo que permitió ampliar considerablemente las redes de intercambio ya existentes en tiempos prehispánicos. Las fuentes históricas de los siglos XVIII y XIX dan cuenta de un comercio intensivo y pautado que se daba con los blancos y también en territorio indígena a través de grandes ferias donde convergían los pehuenches de la cordillera neuquina, los mapuches o araucanos del centro de Chile, los pampas del sur de la provincia de Buenos Aires y los tehuelches de Patagonia. Ganado caballar y vacuno en pié, artículos de talabartería, ponchos araucanos, granos, aguardiente de Valdivia, mantos de guanaco, plumas de avestruz y productos europeos, entre otros, eran intercambiados en esos centros de trueque (Palermo 1994; Solís 1989-90). La lengua utilizada para la comunicación comercial y política entre las etnías y entre ellas y los blancos era el “mapuzungun”, la de los horticultores mapuches o araucanos del centro de Chile...