Fundamentar la dignidad de la persona para el uso ético de la ciencia y la tecnología
En esta nota, Tomás Agustín Casaubón, luego de un resumen de la palabra “dignidad”, se orienta a investigar la dignidad de la persona en el plano ontológico, recordando que Santo Tomás de Aquino y Emanuel Kant coinciden en afirmarla. El autor sostiene, apoyado en varios fi...
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| Autor principal: | |
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| Formato: | Artículo |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Pontificia Universidad Católica Argentina. Facultad Filosofía y Letras
2025
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/19822 |
| Aporte de: |
| Sumario: | En esta nota, Tomás Agustín Casaubón, luego de un resumen de la palabra “dignidad”, se orienta a investigar la dignidad de la persona en el plano ontológico, recordando que Santo Tomás de Aquino y Emanuel Kant coinciden en afirmarla. El autor sostiene, apoyado en varios filósofos, que el pensador alemán lo hace, mas no lo fundamenta metafísicamente. Por otro lado, el Aquinate sí da un fundamento ontológico de la dignidad del hombre en su naturaleza y como persona. También recuerda palabras de San Gregorio Niceno en las que pondera la dignidad del hombre en su ser físico y en su alma. Casaubón aclara que la dignidad de la persona se “agiganta” por su llamado a la vida sobrenatural, a raíz de la Encarnación del Verbo. La dignidad metafísica de la persona ha de tenerse en cuenta para la utilización de los conocimientos científicos y sus aplicaciones tecnológicas. Se refiere el autor en especial al desciframiento del genoma humano y a la inteligencia artificial. Se detiene en esta última, tan empleada hoy para bien o para mal, acudiendo al documento “Dignitas Infinita” del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, y a conceptos del especialista en bioética, Rabino Fishel Fernando Szlajen.Finalmente, Casaubón aboga por no dejar de lado la dimensión espiritual, misteriosa y sagrada del ser humano, citando, para rematar la nota y como poeta que es el autor, una de las rimas del gran vate romántico Gustavo Adolfo Bécquer. |
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