Grassi, M. (2023). Phármakon: desalojos del deseo y la escritura. Sb Editorial, 160 pp. ISBN 978-631-6503-73-2

Esta reseña —la escritura de esta reseña— comienza, como el primer capítulo de Phármakon: desalojos del deseo y la escritura, de Martín Grassi, en la orilla, “en ese espacio movedizo en el que el agua afirma la tierra; allí, donde la tierra estanca al agua” (p. 13). No podía comenzar en otro lado, p...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Jamsinoy, Marcos
Formato: Artículo
Lenguaje:Español
Publicado: Pontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Filosofía y Letras. Centro de Estudiantes de Filosofía 2025
Materias:
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/19487
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Descripción
Sumario:Esta reseña —la escritura de esta reseña— comienza, como el primer capítulo de Phármakon: desalojos del deseo y la escritura, de Martín Grassi, en la orilla, “en ese espacio movedizo en el que el agua afirma la tierra; allí, donde la tierra estanca al agua” (p. 13). No podía comenzar en otro lado, porque mar adentro, el agua no se deja cortar; y tierra adentro, la arena se desplaza: en ambos casos, “no hay forma de trazar nada” (p. 13). En cambio, en la orilla, “allí donde la arena está empapada y el mar contenido; allí, solo allí, en el limen, en la frontera, en el espacio de contaminación; allí, solo allí, sí, la escritura” (p. 13). Esta orilla no es solo una metáfora. Es una locación real, vivida: la orilla que se extiende lánguida, indeterminada, entre el mar Adriático y la tierra firme de Albania —la antigua Iliria— , una mañana de otoño húmedo y ventoso. Una locación que es también una estación, una parada, un mojón en un camino de muchos mojones, una escala de un viaje que atraviesa muchas tierras y muchos mares. Y esta reseña no es solo una recensión crítica de una obra literaria, sino también —como lo permite la ambigüedad del término y casi que lo exige el libro reseñado— una narración breve: el relato, un tanto fragmentario y azaroso, de ese viaje que el autor prefiguró en la dedicatoria que me escribió en nuestro último encuentro, en la que me termina deseando “...que estas líneas puedan acompañarte en tus andanzas”.