Fallar con perspectiva de vulnerabilidad (o el riesgo de las categorías en el derecho antidiscriminatorio)
Por qué vulnerabilidad Hace ya unos años, cuando comenzamos a investigar la vulnerabilidad en un proyecto conjunto con una universidad francesa (1), uno de los primeros asuntos por los que nos interrogamos es por qué recurrir a un nuevo concepto en el derecho. En última instancia, la igualdad es...
Guardado en:
| Autor principal: | |
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| Formato: | Artículo |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Thomson Reuters
2024
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/18964 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Por qué vulnerabilidad
Hace ya unos años, cuando comenzamos a investigar la vulnerabilidad en un proyecto conjunto con una
universidad francesa (1), uno de los primeros asuntos por los que nos interrogamos es por qué recurrir a un
nuevo concepto en el derecho. En última instancia, la igualdad es la perspectiva formal del derecho y el derecho
antidiscriminatorio, los mecanismos de corrección de la igualdad en el derecho privado y público parecían ser
suficientes para dar cuenta de todos los problemas. El error quedó rápidamente de manifiesto (2).
I.1. La vulnerabilidad como una condición universal
La vulnerabilidad demostró ser un concepto de enorme riqueza y plasticidad, no solo en el abordaje
metodológico de la desigualdad, sino también en su matriz teórica. El concepto de vulnerabilidad, así como lo
entendemos, desarticula toda categoría. Es una condición propia (universal) de la naturaleza humana. Ser
vulnerable implica la posibilidad de ser herido en algún momento de la vida. Y ¿quién está exento de esa
condición?
Nuestra misma corporeidad hace que estemos expuestos al riesgo y al daño: somos frágiles en los primeros
momentos de nuestra existencia, por la enfermedad, por la vejez, por ser mujer, por el color de piel, por la raza,
por la etnia. Nuestra corporeidad nos arraiga y al mismo tiempo nos fragiliza. La existencia corpórea es una
metáfora de nuestra presencia psíquica y espiritual, ligada al contexto histórico y personal, con todo lo que está
exposición supone en términos de riesgos de sufrir daños. Solo los muertos no tienen nada que temer. Quién
está vivo, por el solo hecho de estarlo, vive en estado de constante exposición... |
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