Historia y guerra cultural en Argentina

Durante el siglo XIX se produjo en nuestros países hispanoamericanos una auténtica guerra cultural, que hoy continúa aceleradamente1, reflejo de lo que ocurría en otras latitudes, enderezada a extirpar del ámbito público la influencia evangélica. Se pretendía implantar en los espíritus la idea ilumi...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Sánchez de Loria Parodi, Horacio M.
Formato: Documento de conferencia
Lenguaje:Español
Publicado: 2024
Materias:
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/18816
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Descripción
Sumario:Durante el siglo XIX se produjo en nuestros países hispanoamericanos una auténtica guerra cultural, que hoy continúa aceleradamente1, reflejo de lo que ocurría en otras latitudes, enderezada a extirpar del ámbito público la influencia evangélica. Se pretendía implantar en los espíritus la idea iluminista del progreso humano indefinido en sustitución de la Providencia divina. Santo Tomás la entendía como la razón del orden de las cosas a sus fines2.Todas las cosas por su naturaleza tienen una inclinación y aspiración a su propia perfección Haciéndolo tienden a Dios, Causa primera y origen del mundo y por una ley metafísica universal evocada muchas, veces por el Aquinate todo efecto, las criaturas, deben volver a su causa, Dios3. La sustitución aludida significaba un cambio profundo en la comprensión de la historia, o bien se niega la existencia de un orden en las cosas o la imposibilidad de conocerlo y por lo tanto todo es debatible, qué es la persona humana, qué significa la sociedad, etc. Ese cambio significó la implantación del inmanentismo, es decir el intento de encerrar a la persona humana en su destino temporal, considerando que la sociedad es su supremo objetivo y fin-una totalidad sin Dios la llamó André Malraux- y que la culminación de la vida individual y de la humanidad es intramundana. El Iluminismo definía al progreso desde el punto de vista objetivo como 1) un movimiento real cuya ley estaba inscripta en las cosas; 2) además era un proceso continuo-cualquier interrupción era aparente-e irreversible, 3) tendía a mejorar las facultades humanas hasta límites insospechados,4) era un proceso necesario o automático que abarcaba a la totalidad de los fenómenos humanos. Y desde el punto de vista subjetivo era un movimiento deseable y según Kant un imperativo absoluto4.