La Constitución invisible después de la Reforma Constitucional argentina de 1994
Una muy afinada literatura en el derecho comparado sostiene la existencia de una Constitución invisible, al lado de la formal, visible o tangible(1). El positivismo de talante normativista nos ha hecho creer que la única Constitución existente es la formal. Sin embargo, al lado de esta última,...
Guardado en:
| Autor principal: | |
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| Formato: | Artículo |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
El Derecho
2024
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/18756 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Una muy afinada literatura en el derecho comparado
sostiene la existencia de una Constitución invisible, al lado
de la formal, visible o tangible(1). El positivismo de
talante normativista nos ha hecho creer que la única Constitución
existente es la formal. Sin embargo, al lado de
esta última, coexisten otras: las constituciones llamadas
informales (materiales, vivientes, reales) que intentan o
procuran expresar otras manifestaciones no escritas o no
codificadas del fenómeno constitucional.
Ello parte de una premisa: la Constitución que se da en
la facticidad, en la realidad de las conductas de gobernantes
y de gobernados, de detentadores y de destinatarios
del poder, no es exactamente igual –o sea–, es más grande
o más inclusiva que la formal. Incluso, por ejemplo, en el
pensamiento bidartiano, los desajustes entre la Constitución
material más amplia y la formal –más acotada a la
textualidad– sirven para catalogar las diversas mutaciones
constitucionales que se pueden presentar(2), hastaprivar de
vigencia a la Constitución, la desconstitucionalización,
como ocurrió con Weimar en 1919.
Tradicionalmente, podía pensarse que la conjetura de
una Constitución invisible podía emplazarse o localizarse
en el derecho natural o en el valor justicia, es decir, en
cualquier construcción meta o extra positiva. Bajo otra
perspectiva, así como para Adam Smith una mano invisible
conducía al mercado, una Constitución invisible se vería
involucrada en la gobernanza de la comunidad política.
Sin duda alguna, como veremos más adelante, 1994
cambió el ángulo del problema. Como todo aniversario, rememorar y recordar a la Reforma Constitucional de
1994 implica o significa, ni más ni menos, auscultar su legado
histórico y bucear en él. Indudablemente, se trata de
un documento que añadió y sustrajo, que puso y que sacó,
contenidos del texto originario, fruto de un gran consenso,
vertebrado a través de 25 partidos políticos distintos expresivos
de un consenso significativo. |
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