Buenas prácticas en el uso de las fuentes en la investigación científica en Derecho
La elaboración un proyecto de investigación académico exige a su autor la redacción de un “estado de la cuestión” del problema que se propone abordar. El nivel de profundidad dependerá del tipo de trabajo académico de que se trate: tesina, tesis, artículo, etc. Para ese fin, es preciso realizar...
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| Autores principales: | , |
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| Otros Autores: | |
| Formato: | Parte de libro |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Thomson Reuters
2024
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/18689 |
| Aporte de: |
| Sumario: | La elaboración un proyecto de investigación académico exige a su autor
la redacción de un “estado de la cuestión” del problema que se propone
abordar. El nivel de profundidad dependerá del tipo de trabajo académico
de que se trate: tesina, tesis, artículo, etc.
Para ese fin, es preciso realizar una revisión bibliográfica, analizar la
información recogida, identificar los antecedentes y avances actualizados
y determinar las lagunas de conocimiento y preguntas que no han sido
respondidas.1 Con estos hallazgos se debe confeccionar el aparato teórico
inicial que contextualiza el objeto de investigación y pone de manifiesto
la relevancia y originalidad de la propuesta.
En este proceso, en ocasiones, la formulación del estado de la cuestión
contribuye a la mejor delimitación del objeto a estudiar. Esto es así porque
al sistematizar y articular el conocimiento ya desarrollado, e identificar
qué cuestiones están pendientes de dilucidar, el problema a afrontar en la
pesquisa puede definirse de manera más precisa.2
Por otra parte, en la ejecución del plan de trabajo de investigación, es
decir, en el desarrollo argumental de los distintos aspectos del problema,
es preciso citar las fuentes consultadas para la redacción del texto. En particular, las afirmaciones hechas por el autor deben estar respaldadas de
manera documental, para garantizar la transparencia, la confiabilidad y la
veracidad.3 En este sentido, desde el comienzo de la tarea investigativa
es necesario gestionar las fuentes de información de manera adecuada,
estratégica y ética. Estas características no siempre están presentes en
quienes cultivan las ciencias jurídicas. Al respecto, sostiene Abásolo que
los juristas acostumbrados a los usos de una práctica profesional forense
poco cuidadosa con la autoría ajena, cuando incursionan en el ámbito
académico, de manera inadvertida, caen en conductas inadmisibles en
la actividad científica.4 Para evitar estas malas prácticas es conveniente
ofrecer, de manera especial, a los investigadores noveles, una formación
específica a fin de que adquieran las habilidades y técnicas requeridas
para realizar su labor de manera competente y honesta. |
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