Una dimensión afectiva del Ipsum Esse Subsistens
Planteo Uno de los planteos que solía hacernos el Decano de una unidad académica ante las propuestas del nuevo Rector de la Universidad para cambiar los planes de estudio y la extensión de la carrera, solía ser «¿cuál es el perfil del egresado que ambicionamos?» Yo solía responder: «Mire que e...
Guardado en:
| Autor principal: | |
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| Formato: | Artículo |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Pontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Filosofía y Letras
2024
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/18065 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Planteo
Uno de los planteos que solía hacernos el Decano de una
unidad académica ante las propuestas del nuevo Rector de
la Universidad para cambiar los planes de estudio y la
extensión de la carrera, solía ser «¿cuál es el perfil del
egresado que ambicionamos?» Yo solía responder: «Mire
que eso incluye el perfil del que ingresa». Es claro, el
proyecto de egresado universitario no puede descuidar la
consideración y consiguiente evaluación de los aspirantes
con los que vamos a contar en los cursos habilitantes para
el desarrollo del grado académico.
Ciertamente, no cabe duda de la relevancia que ostenta
el punto de llegada en cualquier acción o hechura. Qué
pretendemos lograr, cuál es nuestra ambición, qué perseguimos es determinante de lo que hacemos. Sin
embargo, no solo esa bandera a cuadros que se vislumbra al
final de la carrera es importante, sino también la que al
flamear en el punto de partida nos indica que estamos en la
línea de largada y con la carrocería puesta a punto para el
cometido. Qué somos y, por tanto, con qué contamos no
solo para actuar, sino también para arribar a destino, para
llegar al término que nos despertó en su sentido, también
merece un subrayado. Posicionarnos, recorrer caminos,
encontrar satisfacción por logros… |
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