Congregación para la doctrina de la fe
En relación al ecumenismo, el autor enumera los puntos en cuestión: el fundamento bíblico del ministerio petrino, su desarrollo histórico y su interpretación, su relación con el obispo de Roma y su competencia en campo jurisdiccional y magisterial (cf. p. 65). Para responder, el autor da por sup...
Guardado en:
| Autor principal: | |
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| Formato: | Artículo |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Pontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Teología
2024
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/18005 |
| Aporte de: |
| Sumario: | En relación al ecumenismo, el autor enumera los puntos en cuestión:
el fundamento bíblico del ministerio petrino, su desarrollo histórico y su
interpretación, su relación con el obispo de Roma y su competencia en
campo jurisdiccional y magisterial (cf. p. 65).
Para responder, el autor da por supuesto que, en el primer y segundo
milenio, dentro de la conciencia de la Iglesia, se han dado dos paradigmas
distintos de autocomprensión y praxis respecto al ministerio petrino.
De la historia del primer milenio se desprendería que solamente en el
siglo III los obispos de Roma empezaron a dar relevancia a su especial autoridad
derivada de Pedro, autoridad que se habría “cristalizado” en el siglo
V con Leo Magno, «ya no solo como sucesor sino también como representante
de Pedro» (p. 69). Entonces, el obispo de Roma, por la importancia
civil y política de la ciudad, en cuanto capital del mundo, se volvió
el primero entre los obispos, asumiendo la tarea de conservar la tradición
y restablecer el orden violado. Su autoridad fue de todos modos integrada
como parte constitutiva de la colegialidad y de la estructura comunional
de las iglesias, en la convicción general de que el testimonio de un concilio
o del conjunto de los obispos tenía mayor autoridad que el Papa tomado
individualmente (cf. p. 70). La forma institucional desarrollada en los
siglos VI-IX, siempre en progreso, habría encontrado su cumbre, en especial,
durante el segundo milenio, a partir de los pontificados de Gregorio
VII e Inocencio III, que habrían dado forma concreta a la imagen monárquica
del papado. Así, «el rol como monarca absoluto y legislador sobre
toda la Iglesia condujo a plantear posteriormente el problema de su autoridad
(infalibilidad) como maestro» (p. 72), a costa de la progresiva pérdida
de independencia y autonomía de los obispos (cf. 73)... |
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