La pena en el Derecho Hispano-Indiano: sentido moral y religioso

Concepto de delito y de pena En las Etimologías de San Isidoro de Sevilla (Libro V, nro. 26) se brindan nociones de delito y de pena. En aquella recolección enciclopédica de la sabiduría antigua el concepto de delito (facinus) deriva de hacer (facere) un mal, porque causa daño a otra persona (San...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Fos Medina, Juan Bautista
Formato: Documento de conferencia
Lenguaje:Español
Publicado: 2024
Materias:
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/17860
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Sumario:Concepto de delito y de pena En las Etimologías de San Isidoro de Sevilla (Libro V, nro. 26) se brindan nociones de delito y de pena. En aquella recolección enciclopédica de la sabiduría antigua el concepto de delito (facinus) deriva de hacer (facere) un mal, porque causa daño a otra persona (San Isidoro de Sevilla, 2004, p. 519). 1 Las Partidas recogen el pensamiento de Isidoro de Sevilla. En ellas se considera delito (dice contiendas y bullicios) a los malos hechos que se hacen a placer (satisfacción) de una parte y en daño y en deshonra de la otra, porque tales hechos son contra los mandamientos de Dios, contra las buenas costumbres, contra lo establecido por las leyes y contra los fueros. Y tales hechos pueden ser conocidos por el juez de tres maneras: por acusación o querella, por delación o denuncia y por oficio o pesquisa (Prólogo de la Partida 7ª). Las mencionadas obras remiten, pues, al concepto de mal el cual es imprescindible para comprender el sentido de la pena; sin aquél, cualquier sistema punitivo omitiría el fondo de la cuestión. En ese sentido, San Isidoro aborda el tema de las penas establecidas en las leyes (Libro V, nro. 27, 1-2). Dice allí: La palabra mal tiene un doble sentido: lo que un hombre puede hacer y lo que puede sufrir. El mal que hace es un pecado, el mal que sufre es un castigo. La palabra pena va siempre acompañada de un determinante, según el obispo de Sevilla; sin el mal no tiene sentido completo. Y así, cuando, añadiéndolo dices ‘pena de cárcel’, ‘pena de destierro’, ‘pena de muerte’, le confieres su sentido (San Isidoro de Sevilla, 2004, p. 521)...