De cara a la historia : una entrevista con Alfonso Santiago en los 160 años de la Corte Suprema
Resumen: El 15 de octubre de 1863, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dictó su primera sentencia en la causa “D. Miguel Otero contra José M. Nadal s/ apelación auto del Superior Tribunal de Justicia de Buenos Aires”(1). En el aniversario número 160 de ese acontecimiento, entrevistamos al...
Guardado en:
| Autores principales: | , |
|---|---|
| Formato: | Artículo |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
El Derecho
2023
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/17698 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Resumen: El 15 de octubre de 1863, la Corte Suprema de Justicia
de la Nación dictó su primera sentencia en la causa “D.
Miguel Otero contra José M. Nadal s/ apelación auto del
Superior Tribunal de Justicia de Buenos Aires”(1). En el
aniversario número 160 de ese acontecimiento, entrevistamos
al académico Alfonso Santiago(2) –quien ha dedicado
buena parte de su vida intelectual a pensar acerca del
Tribunal–. Los próximos párrafos condensan el resultado
de ese intercambio, en el que Santiago reflexiona sobre la
necesidad de profundizar los estudios en torno a la Corte
Suprema y su funcionamiento, el rol del juez, el desafío
de la lectura de sentencias. Y de algo más...
¿Es importante que, desde la academia, se propicie
el estudio del Poder Judicial en general y de la Corte
Suprema en particular?
Es sumamente importante prestar atención y estudiar
con detenimiento la historia de la Corte Suprema, en
nuestro caso la argentina, porque de ello se pueden extraer
muy valiosos aprendizajes personales y colectivos.
Cicerón afirmaba que ella era “testigo de los tiempos, luz
de la verdad, fuente de memoria, mensajero de la antigüedad,
maestra de la vida”. Mucho después, Miguel de
Cervantes, en Don Quijote, señalaba que la historia era
“émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo
pasado, aviso y ejemplo del presente y advertencia de lo
porvenir”. La mera enunciación de las funciones que estos
autores clásicos asignaban a la historia nos habla por
sí misma de su trascendencia e importancia. En Roma,
Jano era un dios importante y se le asignaba la misión de
ser protector del Estado. Era bifronte, tenía sus dos caras
orientadas en sentido contrapuesto: con el rostro de un
anciano miraba hacia el pasado y con el rostro de un joven
miraba hacia adelante. Ello le permitía vigilar hacia adelante
y atrás simultáneamente, para ver en todo momento
el pasado y el futuro. La historia, bien comprendida,
cumple la misma misión. Ella es protectora del Estado,
de su buena conducción y gobierno. Para ello es necesario
aprender a mirar sabiamente hacia atrás y, simultáneamente,
proyectar creativamente sus enseñanzas hacia el
futuro, que es siempre inédito, abierto e incierto. El estudio
de la historia de la Corte Suprema es imprescindible
para la formación de la prudencia jurídica y política que
deben tener sus integrantes y quienes estudian y analizan
su funcionamiento. |
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