“Quien pierda su vida por mí, la encontrará” (Mt 10, 39)
Conocí a Francisco Leocata cuando cursaba cuarto año de la carrera de Filosofía en la UCA y el padre Francisco era profesor titular de Lectura y comentario de textos IV, una materia que venía a complementar la Historia de la Filosofía contemporánea. Su estilo mesurado, tímido, sencillo contrast...
Guardado en:
| Autor principal: | |
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| Formato: | Artículo |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Pontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Filosofía y Letras
2023
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/17518 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Conocí a Francisco Leocata cuando cursaba cuarto año
de la carrera de Filosofía en la UCA y el padre Francisco
era profesor titular de Lectura y comentario de textos IV,
una materia que venía a complementar la Historia de la
Filosofía contemporánea. Su estilo mesurado, tímido,
sencillo contrastaba con el volumen de erudición y los
grandes horizontes del pensamiento filosófico que
desplegaba frente a nosotros. Gabriel Marcel, Emmanuel
Levinas, Nicolás Berdiaev fueron los autores que eligió
para que estudiáramos con él ese año. Hoy puedo valorar la
sabiduría y responsabilidad de esa elección, las que en ese
momento en el que todo para uno era nuevo, era incapaz de
percibir.
Autores de enorme peso para una reflexión filosófica que
parte de la cuestión de la libertad, se abre a la ética, gravita
hacia la metafísica y en última instancia también y con
naturalidad, toca la experiencia religiosa.
Fue gracias al Padre Leocata que entré en contacto con
filósofos rusos. Recuerdo que el libro seleccionado por él
para nosotros de Berdiaev fue Cinco meditaciones sobre la
existencia y me animó a trabajar sobre el problema del tiempo. Toda una constelación especulativa de temas -los
que he puesto en bastardilla- que me acompañan hasta el
día de hoy... |
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