Las causas en Aristóteles y Santo Tomás
Resumen: Es un hecho cotidiano que los niños abrumen a sus padres con preguntas; el ¿por qué? y el ¿para qué? aparecen constantemente en el lenguaje infantil. Los mayores, en cambio, canalizamos la misma inquietud con la lectura de diarios, la audición de noticiosos radiales y la intercomunicació...
Guardado en:
| Autor principal: | |
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| Formato: | Artículo |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Pontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Filosofía y Letras
2022
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/14481 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Resumen: Es un hecho cotidiano que los niños abrumen a sus padres con preguntas;
el ¿por qué? y el ¿para qué? aparecen constantemente en el lenguaje
infantil. Los mayores, en cambio, canalizamos la misma inquietud con la
lectura de diarios, la audición de noticiosos radiales y la intercomunicación de
informaciones que nos explican lo que sucede. Es que, como dice Aristóteles,
"todos los hombres desean naturalmente saber"; por naturaleza, porque somos
racionales y la razón humana busca la razón de las cosas. Y aclara enseguida:
saber es "conocer la causa".
El concer la causa e3 lo que da superioridad al que sabe sobre el experto:
"los expertos saben el que («hóti») pero no el por qué («dióti»)".4
Cuando cada mañana acumulamos informaciones sobre tal o cual tema leyendo
los periódicos sabemos que algo sucede, pero generalmente se nos
escapa el por qué. Precisamente por ello nos apresuramos a aventurar conjeturas
que animan el diálogo diario. Hay, pues, un modo verdadero de saber,
conociendo el por qué, y otro impropio, conociendo el que. "Entonces decimos
simplemente que tenemos ciencia... cuando nos creemos en posesión del
conocimiento de la causa por la que algo es; ya que es su causa y permite
que la cosa no sea de otra manera". |
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