Los caracteres del espíritu
Las cosas materiales son pero están circunscriptas o encerradas en sí mismas. Ninguna abertura ni aprehensión del ser trascendente en su formalidad Propia.. La forma o acto esencial de tales seres está enteramente sumergido en la potencia de la materia que lo coarta a ser nada más que lo que es:...
Guardado en:
| Autor principal: | |
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| Formato: | Artículo |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Pontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Filosofía y Letras
2022
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/14287 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Las cosas materiales son pero están circunscriptas o encerradas en sí mismas. Ninguna
abertura ni aprehensión del ser trascendente en su formalidad Propia.. La forma o acto
esencial de tales seres está enteramente sumergido en la potencia de la materia que lo coarta a
ser nada más que lo que es: forma constitutiva de un ser. Únicamente pueden acrecentar su
ser por recepción pasiva o material de otro ser, sin aprehenderlo o saberlo como ser.
A diferencia de los seres materiales, hay otros -seres que no se limitan a ser, sino que
en su propio e intrínseco acto dan cabida a otros seres, ,en cuanto otros" o trascendentes. No
se trata de tina recepción pasiva o material, sino, por el contrario, de una recepción activa o
aprehensión de otro ser: de una acogida en la inmanencia de su acto pero no realmente como
acto propio, sino en cuanto otro u ob-.jectum. Se trata de una recepción enteramente opuesta,
a la material o pasiva, de una aprehensión activa: en el acto del ver cognoscente coexisten el
ser inmanente y el ser trascendente, el ser del sujeto y el ser del objeto. Tal aprehensión del ser
trascendente como tal es fruto de una riqueza o concentración de acto aprehendente, va que
éste o está limitado a su propio ser, sino que posee existencia, para darla a otro ser- en
cuanto otro.
De aquí que este hecho único es el fruto de la liberación de la limitación y pasividad de
la materia, es decir, es fruto de la inmaterialidad o del acto o perfección del ser. Y cuando el
acto llega a aprehender en su inmanencia el ser trascendente en su formalidad de ser, a saber,
cuando llega a de-velar su ser trascendente como tal, tal acto, abierto y capaz de aprehender
la totalidad del se, necesariamente tiene que estar librado o exento de toda materia, ser
enteramente inmaterial o espiritual.
La espiritualidad del acto es la que lo hace capaz de la de-velación del ser trascendente
en su formalidad propia.
Frente a la materia, clausa en sí misma, únicamente el espíritu está abierto al ser
trascendente como tal o, en otros términos, está comunicado, en la inmanencia de su acto, con
el ser o acto que no es él, en su formalidad propia: está identificado inmaterialmente con él,
como ob-jectum... |
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