Ser y entender

En todos los seres contingentes que nos rodean podemos señalar su esencia y su existencia: aquello que lo constituye o por lo cual es tal ser o modo de existir, y aquello por lo que realmente es. Pero si bien lo analizamos, tanto la esencia como la existencia son por participación de la Existenci...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Derisi, Octavio Nicolás
Formato: Artículo
Lenguaje:Español
Publicado: Pontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Filosofía y Letras 2022
Materias:
SER
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/14201
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Descripción
Sumario:En todos los seres contingentes que nos rodean podemos señalar su esencia y su existencia: aquello que lo constituye o por lo cual es tal ser o modo de existir, y aquello por lo que realmente es. Pero si bien lo analizamos, tanto la esencia como la existencia son por participación de la Existencia o Perfección imparticipada: son por la pura Existencia de Dios. En efecto, la esencia, como modo o medida determinada de existir, no se constituye sino por una esencial relación a la Existencia. Sin la realidad de la Existencia carece de todo sentido y su posible realidad de pura esencia se diluye. De aquí que el orden esencial, como real que es -es evidentemente más que la nada, aunque no exista, pues es capaz de existir- implique la Existencia real, la Existencia en sí o divina, y no se constituya sino por participación de la misma. Ahondando aún más, vemos que la divina Inteligencia, al comprehender exhaustivamente su divina Esencia o Existencia -con la que se identifica- no puede dejar de ver los infinitos modos finitos de participabilidad de la misma, es decir, no puede dejar de contemplar y constituir los posibles modos de existir fuera de ella: las esencias. Tal contemplación pertenece a la Perfección de Dios y es, por eso, necesaria como la misma contemplación de la Divina Esencia. Las esencias son constituidas, pues, de un modo necesario por la divina Inteligencia. Pero esta Inteligencia no ve ni constituye las esencias sino en el modelo de infinita Perfección participable que es su Existencia, es decir, por vía de participación o causalidad ejemplar necesaria de la divina Existencia. De aquí que las esencias, en cuanto tales, son necesarias como la Existencia e Inteligencia divinas...