Carácter existencial de la demostración de la existencia de Dios

Resumen: Como toda prueba, también la de la existencia de Dios, se organiza y constituye en tres momentos íntimamente. unidos: 1 ) un término de partida (a quo), 2) un término de llegada (ad quem) y 3) entre ambos y exigido por el primero un movimiento de éste al segundo. Ahora bien, estos tres mom...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Derisi, Octavio Nicolás
Formato: Artículo
Lenguaje:Español
Publicado: Pontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Filosofía y Letras 2022
Materias:
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/14148
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Descripción
Sumario:Resumen: Como toda prueba, también la de la existencia de Dios, se organiza y constituye en tres momentos íntimamente. unidos: 1 ) un término de partida (a quo), 2) un término de llegada (ad quem) y 3) entre ambos y exigido por el primero un movimiento de éste al segundo. Ahora bien, estos tres momentos de la demostración de la existencia de Dios se desarrollan en un plano y presentan un carácter eminentemente existencias, que es el que aquí queremos poner de manifiesto. Lo haremos ver I) en el orden gnoseológico o de nuestro conocimiento, en el que se colocan las pruebas de la existencia de Dios; y II) en el orden ontológico o de la realidad misma. 1.-Todas las pruebas de la existencia de Dios parten de un hecho: de la existencia de un ser concreto aprehendido por nuestra inteligencia a partir de la intuición empírica de nuestros sentidos. Todo conocimiento, humano o no, parte siempre de una intuición originaria del ser existente, de acuerdo a la propia naturaleza del ser del cognoscente, que pone a éste de una vez por todas en posesión del ser trascendente, como fundamento y fuente de todos sus ulteriores pasos cognoscitivos.