El Caserón de Rosas en Palermo
“La arquitectura nacional murió en Palermo, Buenos Aires, el 2 de febrero de 1899 a las 10 de la noche, cuando al barbarizarte Caserón de Rosas se lo hizo volar con dinamita”. Es probable que esta sentencia fuera pronunciada, aquel sofocante verano porteño, por el intendente Bullrich, inspirando lu...
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| Autores principales: | , |
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| Formato: | Artículo artículo |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Universidad de Buenos Aires. Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo. Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas Mario J. Buschiazzo
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| Acceso en línea: | http://www.iaa.fadu.uba.ar/publicaciones/critica/0003.pdf http://repositoriouba.sisbi.uba.ar/gsdl/cgi-bin/library.cgi?a=d&c=critica&d=critica_3_html |
| Aporte de: |
| Sumario: | “La arquitectura nacional murió en Palermo, Buenos Aires, el 2 de febrero de 1899 a las 10 de la noche, cuando al barbarizarte Caserón de Rosas se lo hizo volar con dinamita”. Es probable que esta sentencia fuera pronunciada, aquel sofocante verano porteño, por el intendente Bullrich, inspirando luego a Charles Jencks para descalificar al Movimiento Moderno. Aquello ocurría cuando habíamos logrado pasar a ser la más europea de las naciones latinoamericanas, “la perla más preciada da la corona británica”; cuando la generación del ‘80 consideraba (como denunciaba Salvador Ferla) que éramos “un país desértico y en formación, sin identidad definida ó con una identidad repudiada por bárbara, y proponían el trasvasamiento racial y cultural.” |
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