Facultad de Artes y Medios Audiovisuales o de Bellas Artes: debates acerca del perfil político-ideológico de la formación en artes en La Plata (1973-1974)
Esta ponencia reconstruye el proceso de pasaje de la Escuela Superior de Bellas Artes a Facultad de Artes y Medios Audiovisuales de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), en septiembre de 1973 y su posterior cambio de denominación a Facultad de Bellas Artes, en diciembre de 1974. Analizamos la...
Guardado en:
| Autores principales: | , |
|---|---|
| Formato: | Trabajo revisado (Peer-reviewed) |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Artes en cruce
2018
|
| Materias: | |
| Acceso en línea: | http://eventosacademicos.filo.uba.ar/index.php/artesencruce/AEIV2016/paper/view/3374 https://repositoriouba.sisbi.uba.ar/gsdl/cgi-bin/library.cgi?a=d&c=artecruce&d=3374_oai |
| Aporte de: |
| Sumario: | Esta ponencia reconstruye el proceso de pasaje de la Escuela Superior de Bellas Artes a Facultad de Artes y Medios Audiovisuales de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), en septiembre de 1973 y su posterior cambio de denominación a Facultad de Bellas Artes, en diciembre de 1974. Analizamos las disputas por el nombre de la Facultad haciendo énfasis en las “voces” de actores sociales implicados en ellas que aparecen y se ponen juego, preguntándonos desde donde se auto-reconocen, cuales son los sentidos que atribuyen al arte, la función social de la Facultad y como se resuelve esta confrontación de posiciones en el escenario socio político más amplio de la radicalización política de los primeros años ’70. Partimos de reconocer que los significados relevados a través de notas, documentos institucionales y testimonios refieren a concepciones acerca del perfil político ideológico que la recién creada Facultad debía asumir. La propuesta de pasaje a Facultad era sostenida por algunos sectores como la concreción de un viejo “anhelo” pues veían a la Escuela Superior como un “foco de cultura nacional y popular”, a la que administraciones anteriores habían negado su “autonomía y estabilidad”. El grupo académico que impulsó ese proceso se autodefinía como “justicialista” y entendían que el arte no podía ser considerado como una actividad superficial pues respondía a una de las necesidad vitales de la especie humana”. Señalaban que es el “pueblo” quien genera la cultura y en la misma línea argumental expresaban su oposición a la categoría “Bellas Artes”, pues remitía a contenidos imbuidos de idealismo, donde el término “Bellas “parecía querer excluir toda manifestación que no respondiera a esas categorías “tan caras” a los grupos liberales de élite, quienes pretendían un arte “de mero lujo” y con “características universales”. Por su parte, la recuperación del nombre Bellas Artes representa la posición de actores sociales identificados con una tradición clásica y canónica ligada a valores esenciales acerca de la enseñanza que allí se imparte. |
|---|