Don Segundo en la ficción de Borges

Es un saber difundido que cuando los ensayos de Borges se ocupan de Don Segundo Sombra, sus elogios, en parte debidos a la amistad con Güiraldes, destilan un sesgado disgusto hacia la novela. Poco importa que la llame “obra justamente ilustre”, como hace en “El escritor argentino y la tradición”, o...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Marcelo Méndez
Formato: Trabajo revisado (Peer-reviewed)
Lenguaje:Español
Publicado: Congreso Internacional de Letras 2018
Acceso en línea:http://eventosacademicos.filo.uba.ar/index.php/CIL/V-2012/paper/view/2493
https://repositoriouba.sisbi.uba.ar/gsdl/cgi-bin/library.cgi?a=d&c=cil&d=2493_oai
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Descripción
Sumario:Es un saber difundido que cuando los ensayos de Borges se ocupan de Don Segundo Sombra, sus elogios, en parte debidos a la amistad con Güiraldes, destilan un sesgado disgusto hacia la novela. Poco importa que la llame “obra justamente ilustre”, como hace en “El escritor argentino y la tradición”, o que proceda a una repartición de la literatura casi catastral, por la que le cede la Pampa a Güiraldes y se reserva para sí las orillas, según escribe en “La Pampa y el suburbio son dioses”: fatalmente Borges se despega siempre de un texto en el que encuentra demasiado color local. Y sin embargo es en la ficción borgeana donde esa distancia sugerida en los ensayos se extrema crudamente. De acuerdo con esta hipótesis, que la ponencia se propone demostrar a través de lecturas de “El Aleph”, “El muerto” y “El evangelio según Marcos”, puede concluirse que Borges siempre leyó a Don Segundo Sombra como una indudable vía muerta de la gauchesca.