Dólar: desterritorialización y arraigo
Inútil sería ceder a la tentación de decir algo como “necesitaríamos disponer, crear o discutir un lenguaje común, público, político, acerca de la economía”, aun cuando no cejáramos en el afán por ir en busca de esa lengua utópica. Entonces podríamos trazarnos una meta más modesta: compartir la proc...
Guardado en:
| Autor principal: | |
|---|---|
| Publicado: |
2013
|
| Acceso en línea: | https://publicaciones.sociales.uba.ar/index.php/socialesendebate/article/view/3318 http://repositoriouba.sisbi.uba.ar/gsdl/cgi-bin/library.cgi?a=d&c=socialdeb&d=2013_5-2013_5_1_htm |
| Aporte de: |
| Sumario: | Inútil sería ceder a la tentación de decir algo como “necesitaríamos disponer, crear o discutir un lenguaje común, público, político, acerca de la economía”, aun cuando no cejáramos en el afán por ir en busca de esa lengua utópica. Entonces podríamos trazarnos una meta más modesta: compartir la procura, la exigencia, el anhelo de una lengua sobre la vida en común que nos permita apropiarnos e intervenir sobre lo que llamamos economía. No es cuestión de solicitar el dominio de lo común o de una lengua empática para eludir el fárrago técnico. La institución de lo público, cualquier expectativa mínima respectiva, renuncia de antemano a practicar traducciones entre lo irreductible técnico y lo público común. Así, en cualquier orden cognitivo. Nuestras expectativas alientan una convivencia tensa y en fricción pero de algún modo coordinada entre las esferas inaccesibles de la técnica para el común y la comunicación. Sin una coordinación semejante, que resulta no obstante improbable e infrecuente, sólo queda intervenir sobre las multitudes de maneras persuasivas rústicas. |
|---|