El disco En dos hileras de Julio Ramírez: nuevos lenguajes chamameceros en su instrumento ancestral
Desde sus afordancias, el acordeón diatónico que en la región del Litoral argentino es llamado «verdulera» encorsetó y nutrió elementos de lenguaje del género chamamé. En su versión más básica y tradicional de dos hileras y ocho bajos, este instrumento convivió de la mano de referentes como Tarragó...
Guardado en:
| Autor principal: | |
|---|---|
| Formato: | Artículo revista |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Universidad Nacional del Litoral
2025
|
| Materias: | |
| Acceso en línea: | https://bibliotecavirtual.unl.edu.ar/publicaciones/index.php/index/article/view/15119 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Desde sus afordancias, el acordeón diatónico que en la región del Litoral argentino es llamado «verdulera» encorsetó y nutrió elementos de lenguaje del género chamamé. En su versión más básica y tradicional de dos hileras y ocho bajos, este instrumento convivió de la mano de referentes como Tarragó Ros en la escena musical chamamecera junto al uso de bandoneones (Cocomarola, Abitbol), acordeones cromáticos (Barboza, Nini Flores), así como ampliaciones de la verdulera a instrumentos con más posibilidades de tonalidades y cromatismos —es decir verduleras intervenidas y modificadas— (Montiel, González, Dimotta). La verdulera primigenia quedó asociada a ciertos estilos a veces nombrados como «maceta», más limitados en lo armónico y melódico y con más preponderancia en su rol para el baile, desde la marcación de acentos e impronta rítmica. Para su primer disco solista, cuyo título es En dos hileras (2018), el músico y compositor chaqueño Julio Ramírez propone la vuelta al uso de este instrumento, pero incluyendo recursos que produjo el chamamé de la mano de muchísimos bandoneonistas y acordeonistas cromáticos, retomando el punto más alto del lenguaje instrumental del chamamé con su instrumento más primitivo y (en apariencia) más limitado. |
|---|