Paladar blando elongado en un cachorro Shar Pei

El paladar blando elongado afecta a perros y gatos, especialmente a las razas braquiocefálicas. Los cambios anatómicos en el cráneo de estos animales distorsionan la nasofaringe. En este caso, el borde libre del paladar blando se extiende más allá del extremo de la epiglotis para interferir con la f...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Esnal, Antonella
Formato: Artículo revista
Lenguaje:Español
Publicado: Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires. Facultad de Ciencias Veterinarias 2018
Materias:
Acceso en línea:http://ridaa.unicen.edu.ar/xmlui/handle/123456789/1850
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Descripción
Sumario:El paladar blando elongado afecta a perros y gatos, especialmente a las razas braquiocefálicas. Los cambios anatómicos en el cráneo de estos animales distorsionan la nasofaringe. En este caso, el borde libre del paladar blando se extiende más allá del extremo de la epiglotis para interferir con la función laríngea. Este borde puede estar en la epiglotis o se puede absorber en la glotis durante la inspiración, lo que produce una lesión en el paladar y en la laringe, que conduce a un edema inflamatorio. Los signos se manifiestan por dificultad respiratoria, estertor, disminución de la tolerancia al ejercicio o al estrés, y en casos avanzados cianosis, hipertermia y colapso cuando el cambio es más grave (Bojrab, 1993). El diagnóstico se realiza mediante examen visual (el paladar blando se superpone a la epiglotis abierta). Su resección temprana mejora el pronóstico. El tratamiento consiste en restaurar la anatomía que permita recuperar una capacidad ventilatoria compatible con ejercicio normal. En el siguiente trabajo se expone el caso de Jacob, un cachorro Shar Pei que acude al veterinario porque los dueños observan que presenta dificultad para respirar sobre todo en la inspiración, tiene posición ortopneica, no aumenta de peso y al jugar con otros perros se cansa rápidamente, también presenta flema. Se le administran corticoides y se acude a una segunda consulta, el animal no respondió al tratamiento medicamentoso y se procede a realizar una radiografía que permite observar los pulmones congestivos, y una laringoscopia que revela el paladar blando extendido. Debido a los signos agudos del perro, a pesar de su corta edad y el riesgo anestésico debido a su condición de braquicéfalo, se llegó a la conclusión de que lo mejor es la resolución quirúrgica, cuyo fin es aliviar al animal y evitar que los signos empeoren a futuro.