Al margen del problema de la cultura

Todas las civilizaciones concurren á la obra de la cultura humana, como los vértices ascendentes de la pirámide al punto inmaterial de su cúspide. La cultura es nuestro amor más hondo y nuestra más salvadora esperanza: ella encierra en sí el tesoro de espiritualidad, de ciencia, de moral y de conqu...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Marasso Rocca, Arturo
Lenguaje:Español
Publicado: Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Argentina 2017
Materias:
Acceso en línea:http://repositoriodigital.uns.edu.ar/handle/123456789/3965
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Descripción
Sumario:Todas las civilizaciones concurren á la obra de la cultura humana, como los vértices ascendentes de la pirámide al punto inmaterial de su cúspide. La cultura es nuestro amor más hondo y nuestra más salvadora esperanza: ella encierra en sí el tesoro de espiritualidad, de ciencia, de moral y de conquistas superiores de la estirpe al través de los miles de años; ningún pueblo de la tierra puede aislarse para cultivarla; todos los hombres que han escalado la altura máxima de su pensamiento se nutren de las corrientes del mundo, como las altas torres por cuyas cimas de acero circulan los fluidos universales. La civilización es un fruto de la aspiración mundial, no de una nación; su árbol genealógico es tan vasto, como las fuentes mismas de los pueblos en los que se ha elaborado. Así los ciclos de las civilizaciones abolidas se rozan con ésta que vemos desarrollarse y cuyo alcance futuro escapa á nuestros cálculos; puesto que la enseñanza que nos dan de la antigüedad asiática los poderosos estudios modernos, no tienen una aplicación eficiente.