La escena vacía de la escritura japonesa

Partiendo de la teatralidad que abre la representación ponemos manos a la obra. La mano que escribe y la mano que teje es la misma que intenta representar en un mismo gesto al cuerpo: a todo esto podríamos aventurarnos a IIamarlo escritura. Pretendemos definir su escena, determinar el escenario...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Goicochea, Guillermo Fabián
Lenguaje:Español
Publicado: Universidad Nacional del Sur. Departamento de Humanidades. Área Historia del Arte 2017
Materias:
Acceso en línea:http://repositoriodigital.uns.edu.ar/handle/123456789/3662
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Descripción
Sumario:Partiendo de la teatralidad que abre la representación ponemos manos a la obra. La mano que escribe y la mano que teje es la misma que intenta representar en un mismo gesto al cuerpo: a todo esto podríamos aventurarnos a IIamarlo escritura. Pretendemos definir su escena, determinar el escenario donde se da tal escritura, y señalar los medios actorales para tal puesta en escena: la mano y el ojo (y viceversa). El espacio óptico atravesado por el espacio táctil y en uno y el mismo espacio, el vacío. Un vacío colmado de gestos y trazos materiales que hablan de quien los escribió, y dicen mucho más de lo que el escribiente quería o sabia de sí. ¿Quién escribe? Es la pregunta que se abre al final del texto, para deshilacharlo entre nuestros dedos, para desmenuzarlo ante nuestros ojos. y ese quién, más que interrogar, es una doble afirmación. Ésta se da concretamente en el gesto que se inscribe en el haiku japonés, en su caligrafiado, en su textura que en forma de escritura sólo intenta señalar el vacío: el de la palabra, el de la escritura.