La representación y lo bello: la categoría de lo sublime como superación

La representación se deriva de la filosofía cartesiana, porque en el desarrollo de la misma el ser humano se autoproclama como el sujeto que antepone al objeto ante sí para su dominio. Kant resulta ser la superación de la representación tanto en un plano gnoseológico como estético. La representacion...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Silenzi, Marina
Lenguaje:Español
Publicado: Universidad Nacional del Sur. Departamento de Humanidades. Área Historia del Arte 2017
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Acceso en línea:http://repositoriodigital.uns.edu.ar/handle/123456789/3503
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Sumario:La representación se deriva de la filosofía cartesiana, porque en el desarrollo de la misma el ser humano se autoproclama como el sujeto que antepone al objeto ante sí para su dominio. Kant resulta ser la superación de la representación tanto en un plano gnoseológico como estético. La representacion, esto es, una forma determinada, responde a la categoría de belleza, ya que bello es lo que place, simplemente, por su forma al ser humano. La categoría de lo sublime quiebra con la belleza al referirse a lo limitado, a lo aforme, y por sobre todo, a los sentimientos del sujeto. El clasicismo y el neoclasicismo pueden leerse desde lo bello, mientras que el romanticismo y las vanguardias modernas descansan en lo sublime como núcleo central. Así, puede interpretarse la estética kantiana como el fundamento de una gran división en la historia del arte.