Cuaderno de trabajo

En nuestras formas más frecuentes de referirnos a la escuela surge, por un lado, la idea de que encontramos todo alterado, de que algunas prácticas que nos eran muy comunes están ahora bastante cambiadas; inclusive, nos llenan de asombro y sentimos poco eficaces ciertas herramientas conocidas. Por o...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Southwell, Myriam Mónica
Formato: Libro
Lenguaje:Español
Publicado: Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología 2007
Materias:
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/90646
http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/library?a=d&c=libros&d=Jpm822
http://www.bnm.me.gov.ar/giga1/documentos/EL002330.pdf
Aporte de:
Descripción
Sumario:En nuestras formas más frecuentes de referirnos a la escuela surge, por un lado, la idea de que encontramos todo alterado, de que algunas prácticas que nos eran muy comunes están ahora bastante cambiadas; inclusive, nos llenan de asombro y sentimos poco eficaces ciertas herramientas conocidas. Por otro lado, y de modo contrastante con lo anterior, también solemos describir muchas características de la escuela como "viejas", decimos de ella que es una institución difícil de mover y modificar, afirmamos que está demorada en relación con los cambios que se producen en la sociedad, y nos acostumbramos a pensar que en ella es "natural" que algo no cambie. Estas dos perspectivas, puestas juntas, pueden dar la idea de contradicción; nos gustaría sostener que ambas formas de mirar esa clásica institución tienen asidero, y que el hecho de que coexistan y se conjuguen paradójicamente forma parte de la lógica propia de la escuela.