Municipio y calidad de vida : Parte I y II

Para transformar este presente que ahora debemos medir y conocer, y alcanzar ese futuro, tan querible como necesariamente posible, no es suficiente saber donde estamos y a dónde queremos ir, es necesario saber cómo llegar, cuál es el camino más corto y cuál es el vehículo adecuado, es necesario cont...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Tauber, Fernando
Formato: Libro Capitulo de libro
Lenguaje:Español
Publicado: 1999
Materias:
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/81274
Aporte de:
Descripción
Sumario:Para transformar este presente que ahora debemos medir y conocer, y alcanzar ese futuro, tan querible como necesariamente posible, no es suficiente saber donde estamos y a dónde queremos ir, es necesario saber cómo llegar, cuál es el camino más corto y cuál es el vehículo adecuado, es necesario contar con una estrategia. Sin objetivos comunes claros y concretos y sin una estrategia que nos permita alcanzarlos deambularemos entre la casualidad, la frustración y la disconformidad. Es necesario que la Comunidad defina sus objetivos y cuente con una estrategia de desarrollo local que le permita alcanzarlos y consolidarlos, y esta estrategia deberá contemplar y articular a cada uno de los sectores económicos que componen la actividad local, sus ventajas comparativas, las dificultades que tienen que superar para poder potenciarlas, en qué es posible crecer y en qué tendremos las menores posibilidades. Pero, fundamentalmente, deberá contemplar y articular la estructura social y ambiental que soporta e integra a esos sectores económicos y define la calidad de vida aspirada en nuestro territorio y para nuestra gente; deberá entender y responder a las prioridades de cada porción de nuestra Comunidad, no sólo en el trabajo, sino también en la vivienda, los servicios de infraestructura, la salud, la educación, la seguridad o en la recreación. La calidad del ambiente, en su más amplio significado (físico, social y económico), dimensiona el verdadero progreso y el ritmo de su evolución, entonces, definirá nuestro futuro.