Ciudadanía y uso de drogas: los jóvenes usuarios de drogas como sujetos políticos

La asociación entre culturas juveniles y consumo de drogas es producto de una compleja articulación entre discursos, representaciones y prácticas. Dicho de otra manera, las prenociones del sentido común consideran a los jóvenes como el grupo etario más expuesto al “flagelo de las drogas”. El uso de...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Brusco, German Rodolfo
Formato: Objeto de conferencia
Lenguaje:Español
Publicado: 2016
Materias:
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/76677
http://jornadassociologia.fahce.unlp.edu.ar/ix-jornadas/actas-2016/PONmesa36Brusco.pdf/view?searchterm=None
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Descripción
Sumario:La asociación entre culturas juveniles y consumo de drogas es producto de una compleja articulación entre discursos, representaciones y prácticas. Dicho de otra manera, las prenociones del sentido común consideran a los jóvenes como el grupo etario más expuesto al “flagelo de las drogas”. El uso de drogas, real o imaginado, se presenta como uno de las principales caracterisitcas de la vida juvenil sobre las cuales se demanda control. Interesa abordar en este trabajo la dimensión política del fenómeno. Esto quiere decir, que se propone analizar cómo ha sido el proceso de construcción política del consumo de drogas como una característica de la juventud que demanda intervención y control. Ahora, interesa también poder rastrear la posición política de los jóvenes ante el consumo de drogas. Más allá de la homogeneidad que las representaciones del sentido común ofrecen sobre el fenómeno; los jóvenes, en distintos momentos históricos y de distintos grupos sociales, discuten sobre el consumo a la vez que sientan un posicionamiento. Esto significa concebir lo político en dos dimensiones: una ligada a la producción del problema de las drogas y la juventud desde el Estado y sus distintos mecanismos de control. Otra, presentar a los jóvenes como sujetos políticos que asumen distintas posiciones acerca del uso de drogas y de los consumidores; es decir, pensar a los jóvenes como agentes activos y no como destinatarios pasivos de una serie de políticas que intentan por todos los medios sacarlos de las “fauces de las drogas y la perversión”.