Mientras bailamos tangos fatales

No hay un momento preciso ni tampoco calculado, pero quizás en alguna instancia de la vida la garganta del Indio Solari se cerró y únicamente explotó para cantar. Con ese empuje bastante rengo, caminó como despistado por los suburbios de la lírica, a la vera de la ruta, sin saber dónde estaba el sem...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Secul Giusti, Cristian Eduardo
Formato: Articulo
Lenguaje:Español
Publicado: 2018
Materias:
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/69213
https://primerageneracion.net/2018/07/29/mientras-bailamos-tangos-fatales/
Aporte de:
Descripción
Sumario:No hay un momento preciso ni tampoco calculado, pero quizás en alguna instancia de la vida la garganta del Indio Solari se cerró y únicamente explotó para cantar. Con ese empuje bastante rengo, caminó como despistado por los suburbios de la lírica, a la vera de la ruta, sin saber dónde estaba el semáforo, la diagonal, la vereda, el cordón, las columnas. En definitiva, anduvo a los tumbos, sentado y componiendo, un poco perdido a propósito y otro tanto por pura suerte. Tal vez las voces de su pasado comenzaron a abrumarlo y también los ecos del futuro lo obligaron a forzar un cierre, una travesura simbólica, trágica y bellamente desgraciada. Su nuevo disco <i>El ruiseñor, el amor y la muerte</i> es un cóctel de venenos pacientes. Y en su filo, renueva escenas, revive diálogos, busca esos mismos ojos de la noche para decirle que los recuerda, que los abrazó con mucho amor, con supremo fuego y total locura. En esa línea, las letras que integran este álbum -quizás de despedida india- confiesan que, en verdad, lo temeroso siempre está a la orden del día y la podredumbre del contexto no es algo ajeno a nuestros pareceres. Harto de dar explicaciones y de sacar conclusiones, estallado por dentro e iluminado cuando la noche es más oscura, Solari no habla solamente de él, o de sus personajes tragicómicos -más opacos que de costumbre-, sino que parece incluirnos a todos en la penuria. El llanero solitario, mister caótico y genial, nos dice que esta farsa -este mundo, esta empresa, este mundo de hoy, nos contiene, nos repele y nos expulsa.