¿Son los creyentes en lo paranormal propensos a la experiencia alucinatoria?: examinando la intensidad de la imaginería y la propensidad a la esquizotipia

Algunos estudios sugieren que alto grado de creencia en lo paranormal predispone a experimentar una variedad de experiencias paranormales, o incluso a interpretar como tales a un igual o mayor número de experiencias perceptuales anómalas, incluyendo las experiencias claramente alucinatorias. Algunos...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Parra, Alejandro
Formato: Objeto de conferencia
Lenguaje:Español
Publicado: 2007
Materias:
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/48760
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Descripción
Sumario:Algunos estudios sugieren que alto grado de creencia en lo paranormal predispone a experimentar una variedad de experiencias paranormales, o incluso a interpretar como tales a un igual o mayor número de experiencias perceptuales anómalas, incluyendo las experiencias claramente alucinatorias. Algunos autores describen a los creyentes en lo paranormal como crédulos y dogmáticos. Sin embargo hay otros factores positivos, como la tendencia a la fantasía, que también se correlaciona con la creencia en lo paranormal en general. Además la propensidad a la esquizotipia, es otro factor que subyace en el control y mantenimiento de tales creencias. En este estudio, se examinaron posibles diferencias entre “alucinadores” y “no alucinadores” en una muestra de individuos creyentes en lo paranormal en términos de intensidad de la imaginería auditiva, visual, y táctil, y tres factores de propensidad a la esquizotipia. La muestra incluyó 158 participantes, 110 mujeres (69.6%) y 48 varones (30.4%) cuyo rango etario era de 19 a 75 años (Media= 46.83, SD= 11.92), creyentes en una variedad de eventos y experiencias paranormales. La mayoría tenía buen nivel cultural (91.1%), más de dos tercios manifestaron practicar la fe católica (77.6%) y sentirse muy espirituales (65.7%). La mayoría se manifestó abierta a la posibilidad de desarrollar sus capacidades psíquicas. Se encontró mayor intensidad de imaginería visual, auditiva y táctil en el grupo de alucinadores en comparación con los no alucinadores. Además, los alucinadores visuales, auditivos, y táctiles puntuaron más alto en comparación con el factor cognitivo-perceptual que los “no alucinadores”, y éste se encontró como el mejor discriminador para las modalidades alucinatorias visual, auditiva y táctil. El factor Cognitivo-perceptual era el mejor discriminador para la modalidad alucinatoria visual [F (1/149) = 17.83 ; p < .001, a una cola], auditiva [F (2/148) = 23.82; p <.001, a una cola] y táctil [F (1/149) = 11.73; p = .001, a una cola]. Por un lado, la esquizotipia Cognitivo-perceptual probablemente sea reguladora de la “entrada” de experiencias anómalo/paranormales que amenazan potencialmente la percepción de seguridad y el sentido de integridad del mundo aceptable, en esencia porque pueden implicar que estos eventos a veces son inciertos, caóticos, y superan el dominio y entendimiento del individuo. Mediante un sistema de creencias paranormales, el individuo tiene un marco perceptual cognitivo que estructura efectivamente tales eventos y experiencias que podrían parecer incomprensibles. Entonces, la creencia en lo paranormal constituye un prejuicio cognitivo a través del cual la realidad puede filtrarse sin ser amenazadora para el sentido de seguridad emocional del individuo. La manera mediante la cual las creencias paranormales consiguen este efecto es por medio de una “ilusión de control”, esto es, una percepción subjetiva de control sobre eventos que son anómalos, que no pueden ser controlados por el individuo. Es posible concluir que los creyentes en lo paranormal son personas psicológicamente saludables, aunque sus indicadores de pensamiento esquizotípico sean innegablemente altos. No obstante el término alucinación -al menos bajo una connotación patológica- debe ser descartado