La dimensión estética de la puesta en escena

En el momento en que se crea un dispositivo escénico y su espacio generador, hablamos de una puesta en escena. Cuando toda obra, no necesariamente literaria, es puesta en escena se convierte en una de las formas de manifestación estético-dramática. La puesta en escena no es hacer coincidir el texto...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Radice, Gustavo
Formato: Objeto de conferencia
Lenguaje:Español
Publicado: 2006
Materias:
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/39178
http://jornadasfba.com.ar/Materiales/2006-%202da%20Jidap/ponencias/TDEC2-Radice.pdf
Aporte de:
Descripción
Sumario:En el momento en que se crea un dispositivo escénico y su espacio generador, hablamos de una puesta en escena. Cuando toda obra, no necesariamente literaria, es puesta en escena se convierte en una de las formas de manifestación estético-dramática. La puesta en escena no es hacer coincidir el texto dramático con el texto espectacular; ni tampoco la trascripción virtual o concreta del texto dramático. La puesta en escena “(...) no es sino la contextualización de las situaciones de enunciación, la concreción [estética] del espacio, tiempo, ritmo, desplazamiento, tono, ideologización del texto, proxémica, cinésica, puesta en contexto de enunciación / enunciado”. De hecho, el cómo hacer y “el hacer” y el cómo decir y “el decir”, requieren ser inscriptos para su comprensión en una teoría de los géneros y estilos, así como también dentro de las convenciones teatrales como “códigos técnicos que, a diferencia de los códigos culturales naturalizados, necesitan de una aprendizaje particular y de una decodificación conciente”, entonces como primera definición nos acercamos a la puesta en escena como la relación codificada de acuerdo a convenciones específicas entre género y estilo. <i>(Párrafo extraído del texto a modo de resumen)</i>