Por quién doblan las alarmas
En un país en el que el desempleo –según el índice record de 1996– llegó a afectar al 19 por ciento de la población económicamente activa, se produjo un aumento inequívocamente geométrico en los delitos contra la propiedad y las personas. En tal contexto irrumpieron nuevas generaciones delictivas c...
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| Autor principal: | |
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| Formato: | Articulo |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
2007
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/36759 |
| Aporte de: |
| Sumario: | En un país en el que el desempleo –según el índice record de 1996– llegó a afectar al 19 por ciento de la población económicamente activa, se produjo un aumento inequívocamente geométrico en los delitos contra la propiedad y las personas.
En tal contexto irrumpieron nuevas generaciones delictivas cada vez más jóvenes, precarizadas y violentas, en el sentido literal de la palabra. Porque no son los trabajadores quienes, al ser cesanteados, deciden súbitamente volcarse hacia a la práctica de actividades ilícitas, sino los hijos y hasta los nietos de familias cuyos integrantes adultos vienen careciendo de actividades genuinas desde hace ya, por lo menos, diez años.
<i>(Párrafo extraído del texto a modo de resumen)</i> |
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