¿Dónde están los humanos? Qué digan quiénes son ¿quiénes son…? : Sobre la posibilidad de pensar contra la identidad

El presente trabajo parte de la pregunta general por lo humano y supone dos premisas que se desarrollarán en el primer apartado. La primera se enmarca en las consideraciones del pensamiento y opción decolonial, que observan cómo el momento histórico llamado modernidad no puede comprenderse sin prest...

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Detalles Bibliográficos
Autores principales: Calderón Fourmont, Malen Azul, Campagnoli, Mabel Alicia, Di Pego, Anabella, Martínez, Ariel
Formato: Libro Capitulo de libro
Lenguaje:Español
Publicado: Editorial de la Universidad Nacional de La Plata (EDULP) 2025
Materias:
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/179146
Aporte de:
Descripción
Sumario:El presente trabajo parte de la pregunta general por lo humano y supone dos premisas que se desarrollarán en el primer apartado. La primera se enmarca en las consideraciones del pensamiento y opción decolonial, que observan cómo el momento histórico llamado modernidad no puede comprenderse sin prestar atención al colonialismo que implicó la expansión del viejo continente. Es así que junto con el nombramiento de América se inventa y comienza a conformarse lo que hoy conocemos como Europa. Por otro lado, para llevar a cabo la invasión y usurpación político, económica y cultural de los territorios se necesitó de la subyugación política de los habitantes que allí se encontraban, proceso que consolida todo el proyecto colonial del progreso civilizatorio. La tesis que aquí nos interesa profundizar es que, para que aquella subyugación pueda tomar lugar en los espacios colonizados fue necesario que haya un esquema ontológico del orden del mundo en donde, secularización religiosa mediante, ocupa un lugar privilegiado el Ser Humano que descubre, clasifica y ordena todo lo que conoce. Esta autoposición de lo humano en el centro del universo no contemplaba a todo lo que hoy puede considerarse dentro de aquella categoría, sino que coincidía plenamente con la imagen del hombre, varón, blanco, europeo y heterosexual. Podemos encontrar ya esta denuncia dentro del mismo imperio, tanto en la Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana (1791) escrito por Olympe de Gouges, como en las denuncias del Segundo sexo (2015) escrito por Simone de Beauvoir en 1949, en relación a la dialéctica de lo Uno-El Sujeto y lo otro. La segunda premisa, en plena relación con la anterior, sostiene que la exclusión de distintas corporalidades y subjetividades del plano político implicó también una exclusión categorial implícita del Sujeto Humano, coincidiendo plenamente con él ciertos tipos de sujetos y quedando otros -aquellosincapacitados de alcanzarlo, constituyéndose entonces (y siendoles otorgada tal categoría como una caridad política en los procesos de formación de estados nacionales, tanto europeos como colonizados) como sub-humanos o humanos a medias.