La ofensiva de Perón y la ortodoxia sindical contra los gobernadores de la Tendencia : Notas sobre los casos de San Luis y Catamarca

Una vez que el Gran Acuerdo Nacional se puso en marcha, allá por el año 1971, Juan Domingo Perón intentó contener a las masas y a la clase obrera dentro de los límites institucionales y subordinarlas a los andariveles que imponía su proyecto. La tarea no era sencilla y el hecho de haber alentado a d...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Bonavena, Pablo Augusto
Formato: Objeto de conferencia
Lenguaje:Español
Publicado: 2007
Materias:
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/179090
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Descripción
Sumario:Una vez que el Gran Acuerdo Nacional se puso en marcha, allá por el año 1971, Juan Domingo Perón intentó contener a las masas y a la clase obrera dentro de los límites institucionales y subordinarlas a los andariveles que imponía su proyecto. La tarea no era sencilla y el hecho de haber alentado a diferentes alas del peronismo durante su exilio generaba un escollo de gran envergadura, que finalmente no podría superar. El “juego pendular”, de izquierda a derecha, en el manejo de los distintos sectores del peronismo, ponía de manifiesto una considerable cuota de impotencia para conducir y ordenar las distintas iniciativas impulsadas por las diversas fracciones. Asimismo, hacía observable una sobrecarga de maniobras tácticas que alejaban la posibilidad de armar una clara orientación estratégica. En efecto, trató de equilibrar orientaciones políticas e ideológicas que tenían relaciones conflictivas, brindándole respaldo y espacio político a tendencias que se contraponían, buscando que una se neutralice con la otra para provocar un equilibrio que, a su vez, generara condiciones de posibilidad para una óptima conducción. La conclusión de esta política fue un incongruente armado político. Perón favoreció una variopinta mezcolanza de orientaciones por encima de cualquier claridad programática. Su postulación para hacer las veces de árbitro entre los distintos actores fue, cuanto menos, ingenua. Las fuertes y violentas disputas al interior de Partido Justicialista (PJ) ponían de manifiesto, día a día, el carácter inestable de las alianzas celebradas durante la apertura del sistema electoral. Ciertamente, el Frente Justicialista de Liberación (FREJULI) había albergado a las distintas fracciones identificadas con el peronismo, aunque no exclusivamente, en una compleja y tirante alianza que no tardaría en desnudar sus contradicciones estratégicas.