Importancia de la activación del irrigante en endodoncia

Para garantizar el éxito de un tratamiento endodóntico, es importante realizar una desinfección adecuada del conducto radicular. Logrando así, desinfectar zonas donde no accedemos con la instrumentación. Objetivo: el objetivo de este trabajo es destacar la importancia de la activación del irrigante...

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Detalles Bibliográficos
Autores principales: Nemesio, M., Rodriguez Russo, P., Martín, L., Obregoso, M. E.
Formato: Objeto de conferencia
Lenguaje:Español
Publicado: 2024
Materias:
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/178170
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Descripción
Sumario:Para garantizar el éxito de un tratamiento endodóntico, es importante realizar una desinfección adecuada del conducto radicular. Logrando así, desinfectar zonas donde no accedemos con la instrumentación. Objetivo: el objetivo de este trabajo es destacar la importancia de la activación del irrigante para lograr una limpieza más allá del alcance de los instrumentos mecánicos. Presentación del caso: paciente femenina concurre a la cátedra de endodoncia derivada de la guardia de la Facultad de Odontología sin sintomatología. Al examen clínico radiográfico, se observa un diagnóstico de necrosis pulpar de la PD 11 y 21 y un diagnóstico periapical de periodontitis apical crónica asintomática en la pieza dentaria 21. Se realiza tratamiento endodóntico de PD 21 con sistema rotatorio Protaper Gold y lavajes con hipoclorito de sodio al 2,5% y edtac al 17%. Se realiza activación del irrigante con sistema sónico Endoactivador y se obtura con cono de gutapercha 30 taper 0.6 y cemento a base de resina. Discusión: durante los últimos años, se ha desarrollado nuevas técnicas de irrigación. La utilización del sistema de activación tiene el objetivo de mejorar la técnica convencional y lograr el irrigante acceda a zonas más inaccesibles como son áreas no instrumentadas, conductos laterales, deltas apicales, etc. Conclusión: la compleja anatomía presente en el sistema de conductos limita nuestra habilidad para limpiar y desinfectar de manera predecible. La remoción de cualquier resto pulpar vital y necrótico, microorganismos y sus toxinas, así como el barro dentinario que se produce durante la instrumentación, es esencial para el éxito del tratamiento de conducto.