Plantas medicinales con actividad adaptogénica

En el año 1947, fueron descriptas por primera vez las sustancias adaptogénicas como aquellas capaces de aumentar la resistencia no especifica del organismo en respuesta a influencias externas adversas. Posteriormente, Brekhman y col. (1958) caracteriza a estas sustancias como aquellas que poseen las...

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Detalles Bibliográficos
Autores principales: Ragone, María Inés, Consolini, Alicia Elvira, Colareda, Germán Andrés
Formato: Libro Capitulo de libro
Lenguaje:Español
Publicado: Editorial de la Universidad Nacional de La Plata (EDULP) 2023
Materias:
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/177135
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Descripción
Sumario:En el año 1947, fueron descriptas por primera vez las sustancias adaptogénicas como aquellas capaces de aumentar la resistencia no especifica del organismo en respuesta a influencias externas adversas. Posteriormente, Brekhman y col. (1958) caracteriza a estas sustancias como aquellas que poseen las siguientes características: - Son inocuas para el organismo, manifestando su acción terapéutica solamente frente a un desafío del medio externo. - Tienen acción inespecífica cuya consecuencia inmediata es aumentar la resistencia a factores externos adversos de origen químico, físico o biológico. - Tienen una acción normalizadora e independiente de la evolución del proceso patológico. Existen varios estudios farmacológicos preclínicos y clínicos realizados con plantas medicinales con potencial adaptogénico que alivian situaciones de estrés en el organismo afectado por medio de la restauración y mejora de la resistencia física y mental. Este efecto parece estar mediado por la acción de sustancias neurotransmisoras a nivel del sistema nervioso y el sistema endócrino. Sin embargo, el mecanismo de acción de estas plantas medicinales y/o sus componentes no ha sido totalmente dilucidado. Ejemplos comunes de plantas medicinales con capacidad adaptogénica incluyen: el ginseng asiático (Panax ginseng), ginseng siberiano (Eleutherococcus senticosus), raíz de Ashwagandha (Withania somnifera), rhodiola (L. rodiola rosea) y uncaria (Uncaria tormentosa). Por otra parte, las plantas medicinales no son los únicos adaptógenos potenciales. Las vitaminas e incluso los aminoácidos también han exhibido este tipo de actividad y en muchas ocasiones son usados conjuntamente con extractos de origen vegetal con el mismo fin.